25/06/2026 10:59 - Salud
El cortisol es una hormona producida por las glándulas suprarrenales que se libera en situaciones de alerta para ayudar al cuerpo a responder ante el estrés. Aunque su función es esencial para la supervivencia, cuando sus niveles se mantienen elevados de forma crónica puede afectar el sueño, la energía, la concentración e incluso el sistema inmune.
El cortisol sigue un ritmo circadiano natural: suele ser más alto por la mañana (para activarnos) y más bajo por la noche (para facilitar el descanso). Dormir mal o mantener hábitos desordenados altera este ciclo y genera desequilibrios.
El estrés sostenido no solo afecta el estado de ánimo, sino también la salud física. Niveles elevados de cortisol pueden debilitar las defensas naturales y aumentar la susceptibilidad a enfermedades. Además, generan fatiga persistente, dificultad para concentrarse, irritabilidad y sensación de saturación mental.
El magnesio está vinculado a la relajación muscular y al correcto funcionamiento del sistema nervioso. La vitamina C y la vitamina D3 + K2 también pueden acompañar el cuidado de las defensas naturales, siempre como complemento de una buena alimentación.
Fuente: LA NACION
Alfredo S. Quiroga