19/06/2026 18:40 - Actualidad
Mástil monumental de 60 metros con bandera argentina flameando en un parque con cerros de fondo, día soleado con cielo azul
El 20 de junio de 2026 se conmemora un nuevo aniversario del fallecimiento de Manuel Belgrano, y con él, el Día de la Bandera. Pero detrás de esa fecha patria existe una historia poco conocida: Belgrano izó la bandera celeste y blanca sin autorización del gobierno, en un acto de desobediencia que podría haberle costado su carrera militar.
La historiadora Camila Perochena reconstruyó en Infobae en Vivo el contexto en que ocurrió este episodio fundacional. En 1812, las Provincias Unidas aún no habían declarado su independencia de España. El gobierno revolucionario mantenía una posición ambigua mientras el rey Fernando VII permanecía prisionero de Napoleón.
Belgrano se encontraba en Rosario para organizar baterías militares sobre la costa del río Paraná. Necesitaba diferenciar a sus tropas de las fuerzas realistas. Primero impulsó el uso de la escarapela, y luego decidió crear una bandera con los mismos colores.
El 27 de febrero de 1812, ordenó el primer izamiento oficial. Pero el Triunvirato, el gobierno de ese momento, no había autorizado ese acto.
Las autoridades respondieron con una carta que cuestionaba severamente la decisión. La frase que quedó registrada fue: "Lo que hiciste fue un rasgo de entusiasmo".
El gobierno temía que el izamiento fuera interpretado como una declaración de independencia prematura, con consecuencias políticas impredecibles. Pero Belgrano ya había partido hacia el norte y nunca recibió esa primera comunicación.
Uno de los aspectos más intrigantes es que Belgrano nunca dejó una explicación escrita sobre por qué eligió esos colores. Según Perochena, "No dice: 'Lo hice inspirado en los colores de la familia de Borbón'".
Sin embargo, los colores coinciden con los utilizados por la casa de Borbón, la dinastía real española. En un contexto donde todavía no existía una ruptura formal con la monarquía, esa elección tendría sentido político.
Otras interpretaciones populares -como una supuesta inspiración en el cielo o en el manto de la Virgen de las Mercedes- carecen de pruebas concluyentes.
En la provincia de San Luis, el legado de Belgrano tiene una expresión profundamente simbólica: el Monumento de Reivindicación Histórica al General Manuel Belgrano, ubicado en el paraje Toro Negro, a unos 65 kilómetros al norte de la ciudad de San Luis.
El monumento, inaugurado el 20 de junio de 2005, cuenta con un mástil de 60 metros de altura, considerado el más alto de Argentina, superando incluso al emblemático Monumento Nacional a la Bandera de Rosario.
La estructura se completa con cuatro estandartes de hormigón de 20 metros que representan a los municipios de La Calera, Nogolí, Villa de la Quebrada y Villa General Roca, simbolizando la unión de las comunidades de la región.
La historiadora Perochena reveló también un aspecto poco conocido de Belgrano: antes de la Revolución de Mayo, impulsó un proyecto para coronar a Carlota Joaquina como regente en América.
"Belgrano apostaba a Carlota Joaquina porque creía que podía tener una monarquía más reformista", explicó la especialista. La propuesta surgió tras la invasión napoleónica a España y la abdicación de los reyes españoles.
Años después, durante el Congreso de Tucumán, Belgrano volvió a plantear una opción monárquica: la monarquía inca. "En Europa son todas monarquías, no hay repúblicas", recordó la historiadora sobre el razonamiento del prócer.
Ambos proyectos fracasaron, pero demuestran que la elección de una república no fue una decisión evidente desde el inicio de la revolución, sino el resultado de un proceso político complejo.
En Toro Negro, San Luis, miles de personas se reúnen cada año en el anfiteatro del monumento para las tradicionales promesas de lealtad a la Bandera, celebrando una fecha patria que recuerda no solo al militar, sino también al pensador que promovió la educación y el bienestar de los pueblos.
Fuentes: Infobae | Agencia San Luis
Alfredo S. Quiroga