29/06/2026 06:04 - Actualidad
Europa atraviesa la ola de calor más intensa desde que existen registros, con un balance devastador que supera los 1.300 fallecidos desde el 21 de junio de 2026. Científicos califican el fenómeno como "nada menos que fenomenal" y advierten que lo que antes era una rareza ahora se repite con aterradora frecuencia.
Según la Organización Meteorológica Mundial (OMM), 191 millones de europeos han experimentado temperaturas de al menos 35°C este domingo, mientras que 150 millones de personas viven bajo calor extremo. El episodio, activo desde el 18 de junio, comenzó en la península ibérica y se desplazó hacia el centro y este del continente.
La agencia pública Santé France informó que entre el 24 y 27 de junio se registraron aproximadamente 1.000 fallecimientos más de lo habitual, cifra que las autoridades vinculan directamente al calor extremo.
La ministra de Sanidad francesa señaló que los fallecimientos "probablemente" no alcanzarán los niveles de agosto de 2003, cuando el exceso de mortalidad llegó a 15.000 personas.
Alemania reescribió su historia meteorológica en apenas 72 horas con tres récords absolutos consecutivos:
| Fecha | Temperatura | Ubicación |
|---|---|---|
| Viernes 26/06 | 41,3°C | Saarbrücken |
| Sábado 27/06 | 41,5°C | Este del país |
| Domingo 28/06 | 41,7°C | Nuevo récord nacional |
Las noches tampoco dieron tregua: Kubschütz registró una temperatura mínima de 29,4°C, el valor nocturno más alto de la historia de Alemania.
Récord de junio: 37,3°C en Santon Downham
Londres: cerca de 40°C
641 emergencias vitales (récord histórico)
Más de 320 muertes relacionadas con el calor (21-26 junio)
Bilbao: superó 42°C
Andalucía: alcanzó 45°C
Austria: Viena alcanzó 40°C por primera vez
República Checa: 40,6°C en Doksany (récord)
Dinamarca: 37°C en Ødum (récord desde 1874)
Un análisis sobre 854 ciudades europeas elaborado por el grupo World Weather Attribution detectó que casi la mitad superó o superará sus máximos históricos de estrés térmico este mes. En países como República Checa, Lituania y Luxemburgo, todas las ciudades analizadas registraron temperaturas sin precedentes.
Esta ola de calor hubiera sido 2°C más fría en 2003 y 3,5°C más fría en 1976, según el análisis científico.
Las noches cálidas son ahora 100 veces más probables que en 2003, impidiendo la recuperación térmica nocturna.
Sarah Perkins-Kirkpatrick, científica climática de la Australian National University, declaró a la revista Nature: "Lo que antes era raro se ha convertido en un evento regular. Los récords de temperatura se están rompiendo en todas partes y por márgenes considerables".
Erich Fischer, investigador del Swiss Federal Institute of Technology (ETH), comparó la situación con "un salto de altura en el que el récord se supera por medio metro, no por uno o dos centímetros".
El informe anual sobre el Estado del Clima en Europa concluyó que el continente se calienta 0,56°C por década desde mediados de los años 90, el doble del ritmo mundial, solo superado por el Ártico.
Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la OMS, advirtió: "Europa es el continente que se calienta más rápido en la Tierra. Los hogares, lugares de trabajo y escuelas europeos no fueron construidos para estas temperaturas".
Samantha Burgess, subdirectora del Copernicus Climate Change Service, fue contundente: "Las olas de calor han llegado para quedarse, hasta que cerremos el grifo de las emisiones globales. Son más frecuentes, más intensas y duran más".
El GP de Austria de F1 fue declarado "heat hazard" por primera vez en la historia de Europa, reconociendo el riesgo extremo para pilotos y espectadores.
La OMS advierte que el impacto va más allá de la mortalidad directa. El estrés por calor, conocido como el "asesino silencioso", afecta especialmente a comunidades cuya infraestructura no está preparada para temperaturas tan elevadas.
El fenómeno de la "isla de calor urbana" se produce en ciudades densamente construidas y sin vegetación adecuada. Este efecto impide la recuperación térmica nocturna, incrementando riesgos de golpes de calor, deshidratación y problemas renales, cardíacos o respiratorios.
Fuentes: Infobae | Infobae Ciencia | Mendoza Post
Alfredo S. Quiroga