27/06/2026 13:40 - Internacionales
El presidente chino Xi Jinping ha recibido al menos 17 líderes mundiales durante el primer semestre de 2026, en lo que expertos interpretan como una estrategia deliberada para reposicionar a China como el nuevo centro de la diplomacia global y ofrecer una alternativa al orden mundial liderado por Occidente.
Este viernes 26 de junio de 2026, Xi se reunió con Tarique Rahman, el nuevo primer ministro de Bangladés, en una visita que marca el continuo flujo de mandatarios hacia Beijing. Menos de dos semanas antes, el líder chino había recibido con alfombra roja a Min Aung Hlaing, el jefe militar convertido en presidente de Myanmar.
Según análisis del International Crisis Group, la larga lista de líderes que viajan a Beijing refleja el reconocimiento creciente de la influencia global de China.
El término se refiere a países que no son superpotencias pero tienen influencia regional significativa y capacidad de maniobra independiente. Ejemplos incluyen Canadá, Australia, Corea del Sur, Indonesia y Brasil.
Estos países buscan diversificar sus alianzas para no depender exclusivamente de Estados Unidos, especialmente cuando perciben inconsistencia en la política exterior estadounidense.
El análisis señala que muchos países perciben a Estados Unidos como 'caprichoso' e impredecible en su política exterior, lo que impulsa a las potencias medias a buscar relaciones independientes con Beijing.
China se presenta como fuente de estabilidad y préstamos para países en desarrollo, aprovechando el retiro percibido de EE.UU. de su posición de liderazgo mundial.
| País | Líder | Mes |
|---|---|---|
| Estados Unidos | Donald Trump | Mayo 2026 |
| Rusia | Vladimir Putin | Mayo 2026 |
| Reino Unido | Keir Starmer | 2026 |
| Canadá | Mark Carney | Enero 2026 |
| Myanmar | Min Aung Hlaing | Junio 2026 |
| Bangladés | Tarique Rahman | Junio 2026 |
| Pakistán, Serbia, Brunei, Tayikistán | Various leaders | Mayo 2026 |
*Lista parcial basada en información disponible. Las visitas de ministros de Relaciones Exteriores no están incluidas.
Beijing no ha ocultado su disposición a recibir a líderes de regímenes autoritarios o países en conflicto. La visita de Min Aung Hlaing es particularmente significativa: el líder birmano enfrenta acusaciones de la ONU por crímenes de guerra y genocidio, y ha creído cada vez más aislado desde el golpe de Estado de 2021 que derrocó al gobierno electo de Myanmar.
José Ian Chong, profesor de la Universidad Nacional de Singapur, señaló que la visita de Min Aung Hlaing señala la 'aceptación de Beijing de la legitimidad del gobierno militar de Myanmar'.
Xi expresó su 'firme apoyo' al régimen birmano, reiterando su compromiso con el principio de no interferencia en asuntos internos.
Según Steve Tsang, director del Instituto de China en SOAS University of London, Xi busca influir en el orden internacional para que 'ningún país tenga derecho a decir a otros cómo manejar sus asuntos domésticos'.
Esta postura atrae a regímenes que enfrentan críticas internacionales por violaciones de derechos humanos, ofreciendo una alternativa al sistema de sanciones occidental.
A principios de junio, Xi realizó una rara visita al extranjero para reunirse con Kim Jong-un en Corea del Norte.
A pesar de la oposición previa de China al programa nuclear norcoreano, el tema estuvo ausente de los comunicados oficiales. Los analistas interpretan esto como una aceptación tácita del estatus nuclear de Pyongyang a cambio de estabilidad regional.
Según expertos citados, el objetivo final de Xi es 'desplazar fundamentalmente el equilibrio de poder de las manos de las democracias avanzadas hacia el Sur Global, con China como líder'. Los medios estatales chinos han presentado a Beijing como el nuevo centro de la diplomacia mundial, destacando las visitas consecutivas de Trump y Putin como prueba de su influencia creciente. Sin embargo, los analistas señalan que la capacidad de China para resolver crisis internacionales sigue siendo limitada: su plan de 12 puntos para Ucraña ha perdido relevancia y su influencia sobre Irán no es decisiva.
China ha promovido activamente un orden mundial multipolar desde al menos 2013, cuando Xi anunció la Iniciativa de la Franja y la Ruta (BRI). En 2023, Beijing intermedió un acuerdo de distensión entre Arabia Saudita e Irán, demostrando su capacidad diplomática en Medio Oriente. Sin embargo, su apoyo continuo a Rusia en la guerra de Ucrania y su reticencia a condenar invasiones militares han generado críticas sobre su credibilidad como actor neutral.
Fuente: The Guardian | Análisis de Amy Hawkins en Beijing y Alastair McCready en Taipei.
Alfredo S. Quiroga