Un hito a 200 millones de kilómetros
La misión BepiColombo, fruto de la colaboración entre la Agencia Espacial Europea (ESA) y la Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial (JAXA), alcanzó un nuevo hito en su largo viaje hacia Mercurio. El 3 de septiembre de 2026, la nave completó la separación de su Módulo de Transferencia de Mercurio (MTM), un componente clave que la acompañó durante casi ocho años de travesía.
La maniobra se ejecutó de forma autónoma a más de 200 millones de kilómetros de la Tierra. Debido a la distancia, las señales de radio tardaron unos 11,5 minutos en llegar a nuestro planeta, por lo que la confirmación se recibió aproximadamente dos horas después a través de las antenas de la Red de Espacio Profundo en España y Argentina.
Un viaje de casi 10.000 millones de kilómetros
BepiColombo despegó en octubre de 2018 desde Kourou (Guayana Francesa) a bordo de un cohete Ariane 5. Desde entonces, recorrió unos 10.000 millones de kilómetros, con nueve sobrevuelos planetarios (una vez la Tierra, dos Venus y seis Mercurio) para frenar y alinearse con la órbita del pequeño planeta.
El viaje no estuvo exento de contratiempos: la degradación de los paneles solares obligó a retrasar la entrada en órbita, prevista originalmente para diciembre de 2025, hasta noviembre de 2026. Este retraso implicó un coste adicional de 15 millones de euros para la ESA.
Dos orbitadores, un mismo objetivo
La misión lleva dos naves científicas a bordo:
- MPO (Mercury Planetary Orbiter, ESA): estudiará la superficie, composición, topografía e interior del planeta.
- Mio/MMO (Mercury Magnetospheric Orbiter, JAXA): analizará el entorno espacial, la magnetosfera y la exosfera.
Durante el viaje, Mio estuvo protegida por el MOSIF, un parasol que se liberará en diciembre. El MTM, ya separado, cumplió su función y ahora es historia.
Próximos pasos: la inserción orbital
El cronograma previsto es el siguiente:
| Fecha | Evento |
|---|---|
| 21 de noviembre de 2026 | Inserción orbital (captura gravitatoria) |
| 9-10 de diciembre de 2026 | Separación de Mio y MPO |
| 16 de diciembre de 2026 | Liberación del parasol (MOSIF) |
| 10 de marzo de 2027 | MPO alcanza su órbita definitiva |
| Abril de 2027 | Inicio de la fase científica |
Las órbitas finales serán: MPO a 480×1.500 km y Mio a 590×11.640 km, ambas con una inclinación de 90°. La misión durará un año, con posible extensión a un año más.
Mercurio: el planeta de los extremos
Mercurio es el planeta más pequeño y más cercano al Sol. Su temperatura superficial supera los 427 °C durante el día, y en sus polos hay cráteres en sombra permanente que albergan hielo. Solo dos misiones anteriores lo han visitado: Mariner 10 (NASA, 1974) y MESSENGER (NASA, 2011-2015).
Entre los misterios que BepiColombo intentará resolver se encuentran:
- Su núcleo de hierro, que representa aproximadamente el 65% de su masa (frente al 32% de la Tierra).
- Las extrañas depresiones superficiales llamadas "huecos", sin equivalente en otros planetas.
- La presencia de grafito, agua y compuestos orgánicos detectados por MESSENGER.
- Su campo magnético, aún poco comprendido.
Una teoría que conecta a Mercurio con la Luna
Una de las hipótesis más fascinantes sugiere que Mercurio pudo perder su corteza exterior tras una colisión con un planetesimal hace unos 4.500 millones de años. El material expulsado podría haber contribuido a la formación de la Luna, la Tierra o Venus.
Un estudio reciente del Southwest Research Institute y la Universidad de Arizona, publicado en Astrophysical Journal Letters, propone que la Luna pudo formarse en apenas cinco horas tras el impacto de Theia con la Tierra, y no en un proceso lento. La autora principal, Adeene Denton, explicó: "Todo depende de la temperatura que tuvieran la Tierra y Theia antes de la colisión. El impacto podría destruir Theia y producir un gran disco de escombros que eventualmente formaría la Luna. Sin embargo, cuando utilizo los mismos parámetros que en el modelo de impacto original, se forma una Luna prácticamente intacta en unas cinco horas".
Además, Dirk Schulze-Makuch, de la Universidad Técnica de Berlín, sugirió que la Luna podría estar compuesta en parte por material perdido de Mercurio.
Voces de la misión
Los científicos de la ESA se mostraron entusiasmados. Geraint Jones, científico principal del proyecto, calificó el momento como "un momento brillante". Santa Martínez Sanmartín, directora de la misión, destacó: "Lo diminuto que es Mercurio y aun así alberga algunos de los mayores misterios de nuestro sistema solar". Y añadió: "Por primera vez en la exploración espacial, vamos a llevar dos naves espaciales a las proximidades del planeta y a ponerlas en órbita".
Por su parte, Ignacio Tanco, jefe de operaciones, comparó el desafío con "trabajar con un horno de pizza muy caliente encendido justo en la espalda". Johannes Benkhoff, científico del proyecto, explicó la anomalía química del potasio y el torio: "El potasio se evapora muy rápidamente en un ambiente caliente, mientras que el torio sobrevive incluso a temperaturas muy altas. Pero en Mercurio vemos mucho más potasio del que cabría esperar".
Finalmente, Frank Budnik, responsable de dinámica de vuelo, aclaró por qué la misión tomó una ruta tan larga: "Se puede llegar a Mercurio más rápido si se toma una ruta directa. Pero el problema es que queremos insertarnos en una órbita con respecto a Mercurio. Hay que llevar la nave espacial a la misma velocidad que tiene Mercurio, y esta transferencia requiere mucha energía".
Con la separación del MTM, BepiColombo inicia la recta final de su viaje. En menos de tres meses, la nave se convertirá en la primera en orbitar Mercurio con dos orbitadores científicos, abriendo una nueva era en la exploración del planeta más cercano al Sol.