Un acuerdo histórico para la industria petrolera
El 2 de septiembre de 2026, en Caracas, se firmaron una serie de acuerdos entre el gobierno de Venezuela, liderado por la presidenta interina Delcy Rodríguez, y la administración de Donald Trump, que prometen transformar el panorama energético del país. El más destacado es el acuerdo marco con la empresa North American Blue Energy Partners (NABEP), que permitirá a Estados Unidos explotar 65.000 millones de barriles de crudo, equivalentes al 20% de las reservas probadas venezolanas, estimadas en más de 300.000 millones de barriles.
El acuerdo, firmado el 28 de agosto de 2026, otorga a NABEP una concesión de 100 años para perforar 17 campos petroleros, con la participación del Pentágono en un 35% de la empresa matriz. Además, Estados Unidos tendrá derecho a adquirir a precio de producción el 20% del petróleo extraído para sus reservas estratégicas.
"Es el mayor acuerdo petrolero de la historia mundial", declaró Donald Trump, quien delegó las gestiones en Marco Rubio y el secretario de Guerra, Pete Hegseth.
Defensa de Rubio ante las críticas
En una conferencia de prensa, Marco Rubio defendió la elección de NABEP, señalando que su director, Alejandro Betancourt, "no tiene investigaciones abiertas en EE.UU.". Rubio justificó la decisión porque NABEP es "la compañía privada más grande que tenía Venezuela con un historial de poder producir". Además, destacó que los 17 yacimientos "estuvieron explotados previamente por intereses chinos y rusos", y que el acuerdo "no es con el Gobierno interino sino con una compañía privada".
El secretario de Estado también aseguró que Estados Unidos supervisa los ingresos petroleros venezolanos a través de la firma auditora KPMG, y que el acuerdo traerá "casi 100.000 millones de dólares en inversión privada" a Venezuela.
Acuerdos con Chevron, Eni y GE Vernova
La jornada incluyó la firma de acuerdos entre PDVSA y Chevron para adecuar las empresas mixtas Petroboscán, Petropiar y Petroindependencia a la legislación de hidrocarburos reformada en enero y al nuevo régimen fiscal. Chevron, cuyo CEO es Mike Wirth, invertirá más de 7.000 millones de dólares en 5 años para duplicar la producción a 600.000 barriles diarios. También se otorgaron nuevas licencias en los campos Carabobo 1 y Carabobo 2 Sur-A, y se firmó un convenio para regular el pago de un bono por acceso a reservas.
Por su parte, Eni firmó un contrato de participación productiva para el desarrollo del bloque Junín 5 en la Faja Petrolífera del Orinoco, con una etapa de transición para la operación. El presidente ejecutivo de Eni, Claudio Descalzi, iniciará la perforación de inmediato.
En el sector eléctrico, PDVSA y GE Vernova sellaron una alianza para recuperar instalaciones eléctricas de la industria petrolera, mientras que GE Vernova y Corpoelec impulsarán proyectos para reforzar el Sistema Eléctrico Nacional. Según el directivo de GE Vernova, Roger Martella, los proyectos requerirán alrededor de 1.000 trabajadores.
Proyecciones de producción
El secretario de Energía de EE.UU., Chris Wright, calificó la jornada como un "día histórico" y proyectó que la producción venezolana aumentará un 50% en 12-18 meses. Actualmente, Venezuela produce más de 1,2 millones de barriles diarios, y se espera superar los 1,5 millones en la primera mitad de 2027 y los 2 millones para finales de la década.
En agosto de 2026, las exportaciones venezolanas alcanzaron 1,17 millones de barriles diarios, mientras que las importaciones de combustibles se duplicaron a 166.000 barriles diarios, mayormente nafta estadounidense para diluir crudo extrapesado.
Contexto político y controversias
El acuerdo se produce en un contexto de transición política, tras la captura de Nicolás Maduro el 3 de enero de 2026 por fuerzas especiales estadounidenses, acusado de narcoterrorismo. Delcy Rodríguez, exfuncionaria de Maduro, asumió como presidenta interina hace 8 meses. El sábado previo a la firma, se registraron protestas de seguidores del chavismo contra la presencia de EE.UU.
Alejandro Betancourt, director de NABEP, ha sido investigado en España, Suiza y EE.UU. por presunto blanqueo de capitales y fraude fiscal en operaciones con PDVSA, acusaciones que rechaza. Según Rubio, Betancourt "quedó en un lugar muy malo con Maduro porque se supo que estaba apoyando a elementos de la oposición en 2019".
La presidenta Rodríguez espera que los acuerdos beneficien también al pueblo estadounidense y contribuyan al equilibrio energético internacional, agradeciendo a Trump y al gobierno de EE.UU. por el diálogo político y diplomático.