El Consejo de Estados de Suiza ha aprobado una medida regulatoria estrictamente rigurosa que obligaría a UBS a respaldar sus participaciones extranjeras con un 90% de capital propio básico (hard equity). La medida, impulsada por la Ministra de Finanzas, busca mitigar la vulnerabilidad del sistema financiero helvético tras la absorción de Credit Suisse.

Resumen Financiero

La nueva normativa exige que las inversiones fuera de las fronteras suizas estén cubiertas en un 90% por capital propio básico, limitando drásticamente la capacidad de apalancamiento del banco en sus operaciones internacionales.

Antecedentes

Esta decisión es la culminación de semanas de debate intenso en el Gobierno suizo sobre la solvencia y el tamaño de UBS tras su fusión forzada con Credit Suisse. El objetivo central es reducir el riesgo sistémico, evitando que una crisis en activos extranjeros pueda desestabilizar la economía nacional, dada la desproporcionada magnitud del banco respecto al PIB de Suiza.

La medida ha sido recibida con una oposición vehemente por parte de la dirección de UBS, que argumenta que tales requerimientos de capital podrían mermar su competitividad global y restringir su capacidad de despliegue de capital en mercados estratégicos.

A pesar de las protestas del sector bancario, el Consejo de Estados ha priorizado la seguridad financiera del Estado sobre la rentabilidad inmediata de la entidad. El proyecto legislativo ha superado esta instancia y ahora se traslada al Nationalrat (Consejo Nacional) para su debate y votación final.

Proyecciones
  • La implementación de esta norma podría forzar a UBS a desinvertir en ciertos activos extranjeros para cumplir con el ratio de capital.
  • Se estaría produciendo una reducción en la rentabilidad sobre el capital (ROE) del banco debido al mayor requerimiento de fondos propios.
  • Quizás esta medida sería interpretada por los mercados internacionales como una señal de que Suiza no tolerará un "Too Big to Fail" sin garantías extremas.