07/08/2026 22:32 - Tecnologia
¡Impacto lunar! Un cohete de SpaceX dejó un nuevo cráter en la Luna
El 5 de agosto de 2026 a las 06:35 UTC (3:35 a.m. hora de Argentina), la superficie lunar registró un evento inusual y emocionante para la astronomía. La segunda etapa de un cohete Falcon 9 Block 5 de SpaceX impactó contra la Luna a una velocidad de 2,43 kilómetros por segundo (8.700 km/h), formando un nuevo cráter. Lejos de ser un peligro, este suceso abre una ventana única hacia el conocimiento científico.
Esta etapa superior, identificada como F9-427 (número de catálogo 2025-010D), tenía una masa de unas 4 toneladas, medía 13,8 metros de largo y 3,7 metros de diámetro. Fue lanzada el 15 de enero de 2025 desde Florida, en una misión que transportaba los módulos lunares Blue Ghost M1 (de Firefly Aerospace) y Hakuto-R Resilience (de la empresa japonesa ispace).
Tras colocar su carga útil en sus trayectorias, la etapa quedó en una órbita muy elíptica y muy inestable de 176 x 362.529 kilómetros. Durante más de un año, las perturbaciones gravitacionales del Sol, la Tierra y la Luna, sumadas a la presión de la radiación solar, modificaron su recorrido. En septiembre de 2025, el astrónomo Bill Gray predijo que el cohete chocaría finalmente contra la Luna, una estimación que se cumplió con precisión milimétrica.
El impacto ocurrió en la cara oculta de la Luna, cerca del cráter Einstein, en las coordenadas 19,476º norte, 93,286º oeste. Dado que el sol iluminaba el 56% de la Luna en ese momento, el fondo era demasiado brillante para observar el destello desde la Tierra. Sin embargo, la ciencia moderna nos regaló imágenes únicas.
La sonda surcoreana Danuri (KPLO), operada por el Instituto de Investigación Aeroespacial de Corea del Sur (KARI), realizó ocho sesiones fotográficas alrededor de la zona del impacto. Las imágenes mostraron un cambio evidente: una nueva zona oscura y material desplazado, evidencia de que el regolito lunar (la capa de polvo y rocas que cubre la superficie) fue expulsado por la energía de la colisión.
Además, el telescopio Very Large Telescope (VLT) del ESO en Chile logró captar la firma espectral del sodio (proveniente del suelo lunar) y el litio (de la aleación metálica del cohete), confirmando el impacto de manera indiscutible.
Es el material de grano fino que cubre la superficie de la Luna, compuesto por polvo, fragmentos de roca y minerales creados por el impacto de meteoritos durante miles de millones de años. Estudiar cómo reacciona a impactos conocidos es clave para futuras misiones tripuladas.
Para los científicos, este evento es un verdadero regalo astronómico. La Luna carece de atmósfera, por lo que los cráteres permanecen intactos durante millones de años. Al conocer con exactitud el tamaño, la masa (4 toneladas), la trayectoria y la velocidad del objeto, los investigadores podrán relacionar estos datos con la morfología del cráter generado. Esta información será fundamental para mejorar los modelos con los que se reconstruyen impactos de meteoritos y otros cuerpos espaciales a lo largo de la historia del Sistema Solar.
Este es el noveno impacto de una etapa superior de cohete contra la Luna, y el tercero que ocurre de forma no intencionada. En el siglo XX, la NASA dirigió etapas de los cohetes Saturno V de las misiones Apolo contra la Luna a propósito para estudiar su interior mediante ondas sísmicas. Más recientemente, en 2009, la etapa de un cohete Centaur se estrelló intencionalmente en el cráter Cabeus para buscar agua.
Con el aumento de misiones espaciales hacia la Luna, especialmente por parte de Estados Unidos y China, este suceso resalta la importancia de gestionar adecuadamente los residuos espaciales. Asegurar que las etapas de los cohetes reentren en la atmósfera terrestre será un paso vital para mantener la seguridad de futuras expediciones y mantener limpio nuestro satélite.
Fuentes consultadas:
TN, Eureka - Naukas (Daniel Marín), Infobae, La Mañana Neuquén, elDiarioAR.
Alfredo S. Quiroga