16/07/2026 14:42 - Actualidad
Según informa El Sol, Mendoza está experimentando un invierno con escasas nevadas, una situación que pone en alerta a las autoridades y a los habitantes de la provincia cuyana. La falta de precipitaciones sólidas en la cordillera de los Andes impacta directamente en el derretimiento que alimenta los ríos y diques mendocinos, fundamentales para el consumo humano, la agricultura y la industria.
A mediados de julio de 2026, el fenómeno meteorológico El Niño comienza a manifestarse en Argentina. Mientras que en la Provincia de Buenos Aires se proyectan lluvias de hasta 300 mm diarios para el jueves 16 y viernes 17 de julio, en la región de Cuyo el panorama es diferente, con una marcada disminución de las nevadas históricas. Esta irregularidad climática obliga a monitorear de cerca las cuencas hídricas.
Mendoza es una provincia semidesértica que depende en gran medida del agua de deshielo. Durante el invierno, la nieve acumulada en la montaña actúa como un embalse natural. Con la llegada de la primavera y el verano, esta nieve se derrite lentamente, asegurando un flujo constante de agua hacia los valles y oasis productivos.
Ante la alerta por las reservas de agua, el gobierno provincial y el Ministerio de Infraestructura, liderado por Gabriel Katopodis, trabajan en la gestión del riesgo y en campañas de uso responsable del recurso. Se proyecta que El Niño podría intensificarse desde septiembre de 2026, lo que podría traer cambios en los patrones de precipitación. La comunidad mendocina, acostumbrada a la cultura del agua, se prepara con optimismo y responsabilidad para afrontar los desafíos climáticos.
Alfredo S. Quiroga