14/07/2026 13:27 - Internacionales
La guerra moderna atraviesa un punto de inflexión gracias a la inteligencia artificial y la robótica. En apenas 72 horas, se registraron tres hechos históricos que demuestran cómo los vehículos autónomos están comenzando a reemplazar a las personas en misiones de reconocimiento, rescate, patrullaje y combate en el mar.
El analista internacional Andrei Serbin Pont, durante el programa Infobae al Regreso, repasó tres episodios inéditos: el primer ataque de Estados Unidos con un dron naval, el primer desembarco anfibio completamente robótico de Ucrania, y la presentación de una nueva generación de aeronaves híbridas por parte de una empresa estadounidense. Estos eventos reflejan una misma tendencia: la incorporación creciente de tecnología para proteger vidas humanas en escenarios de conflicto.
La Task Force 59, la unidad de la Armada estadounidense especializada en sistemas no tripulados, ejecutó por primera vez un ataque utilizando una embarcación autónoma. Serbin Pont explicó que no se trató de un dron suicida convencional, sino de un dron marítimo multipropósito configurado específicamente para destruir instalaciones en una misión de un solo uso, similar a un sistema 'kamikaze'.
Semanas antes, esta misma embarcación autónoma había protagonizado otro hito al rescatar a la tripulación de un helicóptero Apache derribado cerca del estrecho de Ormuz, sin exponer a otros militares. La versatilidad de estas plataformas permite realizar misiones de rescate, patrullaje o ataque, evidenciando un salto tecnológico significativo que prioriza la seguridad del personal.
En el marco del conflicto con Rusia, la 123.ª Brigada de Defensa Territorial de Ucrania llevó a cabo una operación que el especialista definió como el primer desembarco anfibio íntegramente robótico del que se tenga registro. La maniobra consistió en utilizar un dron marítimo para transportar hasta la costa un vehículo terrestre armado con una ametralladora.
Una vez en tierra, el robot operó en una zona controlada por fuerzas rusas realizando tareas de hostigamiento y reconocimiento, sin que ningún soldado ucraniano participara directamente del desembarco. Lo novedoso no es el combate en sí, sino la capacidad de un robot de desembarcar a otro robot para iniciar una operación. Esto demuestra que las maniobras complejas pueden ejecutarse con sistemas no tripulados, reduciendo drásticamente las bajas.
La empresa estadounidense Squire presentó vehículos híbridos que combinan características de barco y avión. Estas aeronaves se desplazan a muy baja altura sobre el agua aprovechando el 'efecto suelo', un principio aerodinámico conocido desde la Guerra Fría que hoy cobra protagonismo gracias a la automatización.
Estas plataformas pueden cumplir misiones de vigilancia marítima, búsqueda, rescate o transporte ligero con costos significativamente menores que un helicóptero o avión convencional. Serbin Pont estimó que el costo de estas plataformas rondaría el millón de dólares (USD), una cifra muy competitiva para los estándares del presupuesto militar.
Para el analista, estos tres episodios no son hechos aislados, sino manifestaciones de una transformación profunda. En las democracias, donde 'las vidas son más caras', la inversión en tecnologías que reduzcan las bajas propias es una prioridad. La automatización ya no solo asiste a las fuerzas armadas, sino que comienza a ocupar el lugar de los soldados en las misiones más peligrosas, lo que promete redefinir las guerras de las próximas décadas con un enfoque en la preservación de la vida humana.
Fuente: Infobae
Alfredo S. Quiroga