16/06/2026 16:38 - Tecnologia
Astrónoma profesional trabajando en un observatorio moderno con visualización de la Vía Láctea mostrando corrientes estelares fusionándose
La astrónoma argentina Amina Helmi fue distinguida con el Premio Kavli de Astrofísica 2026, uno de los galardones más prestigiosos del mundo en esa disciplina. El anuncio fue realizado por la Academia Noruega de Ciencias y Letras, y la ceremonia de entrega se realizará en septiembre de 2026 en Oslo, Noruega.
La científica desarrolló su carrera académica en Europa, donde se convirtió en una referente mundial en el estudio de la formación galáctica.
El Premio Kavli es considerado uno de los máximos reconocimientos en astrofísica a nivel mundial. Fue establecido en 2005 por el filántopo noruego Fred Kavli y se entrega cada dos años en Oslo.
El galardón distingue a científicos que realizaron descubrimientos transformadores en los campos de la astrofísica, la nanociencia y la neurociencia.
Las investigaciones de Helmi revolucionaron la astronomía al demostrar que la Vía Láctea no siempre fue tan tranquila y ordenada como puede observarse en la actualidad, sino que se formó y creció a través de colisiones y fusiones con galaxias más pequeñas que ocurrieron hace miles de millones de años.
El premio fue otorgado por descubrir la evidencia fósil que prueba que la Vía Láctea se construyó a través de una "acreción jerárquica", es decir, absorbiendo estructuras menores. El reconocimiento es compartido con los astrónomos Vasily Belokurov (Rusia) y Rodrigo Ibata (Inglaterra).
Durante su doctorado en 1999, Helmi detectó un grupo de estrellas cercanas al Sol que se movían de manera diferente al resto. Dichas estrellas eran los restos de una galaxia que había sido absorbida por la Vía Láctea miles de millones de años atrás.
Este trabajo marcó un antes y un después en la astronomía moderna. Con el paso de los años, la comunidad científica bautizó esos rastros estelares como las "corrientes de Helmi", en reconocimiento a la astrónoma argentina.
A partir de los datos obtenidos por el satélite Gaia de la Agencia Espacial Europea, Helmi logró identificar la última gran fusión que experimentó la Vía Láctea.
La investigación reveló que hace unos 10.000 millones de años nuestra galaxia chocó y absorbió a otra. Ese descubrimiento resolvió una de las principales dudas de los astrónomos sobre el origen de la Vía Láctea.
Según explicó Helmi, después de aquella enorme colisión no ocurrieron fusiones de gran magnitud, y la galaxia tuvo tiempo suficiente para estabilizarse y adquirir la forma ordenada que observamos hoy.
El satélite Gaia de la Agencia Espacial Europea (ESA) es una misión espacial lanzada en 2013 que tiene como objetivo crear el mapa tridimensional más preciso de nuestra galaxia. Ha medido las posiciones y movimientos de más de mil millones de estrellas.
Los datos de Gaia permitieron a Helmi y su equipo identificar patrones en el movimiento de las estrellas que revelaron el pasado turbulento de la Vía Láctea.
Es un proceso mediante el cual las galaxias crecen absorbiendo galaxias más pequeñas. Nuestra Vía Láctea, por ejemplo, ha "devorado" numerosas galaxias enanas a lo largo de su historia de 13.000 millones de años.
Este proceso dejó rastros: corrientes de estrellas que conservan el movimiento de las galaxias originales, como huellas fósiles del pasado violento de la Vía Láctea.
El trabajo de Helmi transformó nuestra comprensión de cómo se forman y evolucionan las galaxias. Demostró que las galaxias no nacen como estructuras completas, sino que se construyen gradualmente.
Además, sentó las bases para entender cómo las galaxias interactúan entre sí en el universo y qué papel juegan estas fusiones en la evolución cósmica.
El Premio Kavli 2026 posiciona a Amina Helmi entre los astrónomos más influyentes de su generación. Su trayectoria, desde Bahía Blanca hasta la Universidad de Groningen, representa un orgullo para la ciencia argentina y un ejemplo para las nuevas generaciones de investigadores.
Alfredo S. Quiroga