15/05/2026 08:16 - Otros
¡Escuchen bien! No es un simple enfrentamiento por plata. Es algo mucho más profundo. El Gobierno nacional, a través del subsecretario Alejandro Álvarez, ratificó con todas las letras que no cumplirá la Ley de Financiamiento Universitario porque, según sus palabras, viola la Ley de Administración Financiera. ¿El resultado? Una pelota caliente que cayó en el techo de la Corte Suprema de Justicia.
El Consejo Interuniversitario Nacional, que preside Franco Bartolacci, no se quedó callado. Denunciaron que el presupuesto universitario representa apenas el 0,4% del PBI. ¡El número más bajo desde 1989! El año en que la hiperinflación nos devoraba a todos. ¿Casualidad? Yo no creo en las casualidades.
Los tres ministros de la Corte Suprema - Rosatti, Lorenzetti y Rosenkrantz - tienen entre sus manos definir si obligan al Ejecutivo a cumplir con la norma aprobada por el Congreso. Es un choque de poderes que no tiene precedentes recientes. El Gobierno sostiene que la ley está suspendida. La oposición grita que se viola la división de poderes. ¿El pronóstico? Difícil que la Corte se pronuncie rápido. Mientras tanto, las universidades siguen sangrando.
Hay que decirlo claro: el Gobierno tiene números para mostrar. La inflación de abril bajó al 2,6%, la más baja en cinco meses. El riesgo país está en 496 puntos básicos, el mínimo desde febrero. El Banco Central lleva 87 jornadas consecutivas comprando reservas y ya acumula más de USD 8.000 millones en lo que va del año. ¡Hasta Fitch mejoró la calificación del país de CCC+ a B-!
Pero la pregunta que todos se hacen es: ¿puede un gobierno que proclama el equilibrio fiscal negarse a cumplir una ley del Congreso? Ahí está el nudo gordiano. El ministro Luis Caputo anunció que el BCRA giró $24,4 billones al Tesoro Nacional. La máquina de cerrar números funciona. Pero las universidades siguen sin saber qué pasará con su presupuesto.
La Corte va a demorar. Los tiempos judiciales no son los tiempos políticos. Lo más probable es que dicten una medida cautelar obligando al Gobierno a pagar mientras se resuelve el fondo del asunto. El Ejecutivo, mientras tanto, buscará negociar con las universidades un esquema de financiamiento gradual. ¿Por qué? Porque nadie quiere una crisis educativa en plena baja de inflación. Sería un contrasentido político. Pero el Congreso va a seguir presionando, y las marchas universitarias van a repetirse. Prepárense para un invierno caliente en las calles.
Hay algo más que debo decirles. En los pasillos del poder se murmura que Karina Milei está enfrentada con Patricia Bullrich por el caso Adorni y con Santiago Caputo por la causa ANDIS. El jefe de Gabinete, Manuel Adorni, está investigado por enriquecimiento ilícito desde marzo, pero sigue inaugurando parques solares como si nada pasara. El Gobierno muestra solidez macroeconómica, pero las fisuras internas empiezan a asomar. Y cuando hay fisuras en el poder, las instituciones sufren. ¡Es la ley de la selva política!
Alfredo S. Quiroga
Conspiraciones