12/05/2026 21:06 - Internacionales
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, viaja este martes a China para una reunión de tres días con el líder chino Xi Jinping, en lo que constituye la primera visita de un presidente estadounidense a Pekín en casi nueve años. La cumbre, que se extenderá hasta el viernes, incluye una agenda que abarca desde el comercio bilateral hasta el conflicto en Irán, pasando por Taiwán y la competencia tecnológica.
La cita marca un momento crucial en las relaciones entre las dos mayores economías del mundo, en un contexto marcado por la guerra en Medio Oriente y las tensiones comerciales que ambos países intentan gestionar tras la frágil tregua sellada en octubre pasado en Corea del Sur.
Trump no viaja solo. Lo acompaña una delegación de alto nivel integrada por algunos de los CEOs más influyentes del mundo corporativo:
La presencia de estos ejecutivos refleja los sectores estratégicos prioritarios para la Casa Blanca: tecnología, finanzas, defensa, energía y cadenas globales de suministro.
Según Bloomberg, Boeing podría anunciar durante la visita uno de los mayores acuerdos comerciales de su historia: una venta de 500 aviones 737 Max a China. El anuncio podría concretarse en paralelo a la reunión presidencial, como señal de relanzamiento de los vínculos comerciales entre ambas potencias.
China busca posicionarse como pacificadora en el conflicto entre Estados Unidos e Irán, ahora en su tercer mes. Pekín se ha unido a Pakistán como mediador, presentando un plan de cinco puntos para lograr un alto el fuego y reabrir el Estrecho de Ormuz, por donde transita el 20% del petróleo mundial (unos 14 millones de barriles diarios).
La economía china se ve afectada: para algunos productores, los costos han subido un 20% debido al aumento de precios del petróleo. China, como principal comprador de petróleo iraní, tiene influencia sobre Teherán que Estados Unidos necesita.
El secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, declaró: "Espero que los chinos le digan [al canciller iraní Araghchi] lo que necesita oír", señalando que lo que hace Irán en el estrecho "los aísla a nivel mundial".
El gobierno chino reclama Taiwán como parte de su territorio y no renuncia al uso de la fuerza para lograr la anexión. Trump ha enviado señales contradictorias: aprobó una venta de armas por US$11.000 millones en diciembre de 2025, pero también restó importancia a la voluntad de Estados Unidos de defender la isla democrática.
"Él considera que es parte de China", dijo Trump en referencia a Xi, "eso depende de él, de lo que vaya a hacer". También señaló que Taiwán no reembolsa adecuadamente a Estados Unidos por sus garantías de seguridad.
El secretario de Estado Marco Rubio declaró que "no necesitamos que ocurra ningún evento desestabilizador en lo que respecta a Taiwán ni a ningún otro lugar del Indo-Pacífico". China podría presionar para que Washington cambie el lenguaje oficial hacia términos más favorables a su posición, pasando de "no apoya la independencia" a "se opone a la independencia".
La tecnología será un tema central. China invierte fuertemente en robótica e inteligencia artificial como parte de lo que Xi llama "nuevas fuerzas productivas". Sin embargo, las empresas chinas necesitan chips de alta gama que provienen de Estados Unidos.
China procesa aproximadamente el 90% de los minerales de tierras raras del mundo, esenciales para toda la tecnología moderna, desde teléfonos inteligentes hasta parques eólicos y motores a reacción. Un posible intercambio: tierras raras chinas a cambio de chips estadounidenses de alta gama.
"Está surgiendo el primer capítulo de la guerra fría de la IA", indica Yingyi Ma, del Centro de China John L Thornton del Instituto Brookings. La Casa Blanca acusó a China de robar modelos estadounidenses de IA a "escala industrial".
Estados Unidos y China parecieron estar al borde de una nueva guerra comercial durante gran parte de 2025, con aranceles que llegaron a tasas superiores al 100%. La Corte Suprema de EE.UU. restringió en febrero el poder unilateral del presidente para imponer aranceles, lo que ayudó a aplacar las tensiones.
China restringió las exportaciones de minerales de tierras raras a Estados Unidos y su compra de productos agrícolas estadounidenses, afectando a agricultores de estados clave para la base electoral de Trump.
Trump presionará para aumentar las compras chinas de productos agrícolas estadounidenses, algo que beneficiaría a los estados rurales antes de las elecciones legislativas de noviembre de 2026.
El mercado también notó algunas ausencias relevantes en la delegación:
"Prácticamente todo el mundo tiene algo en juego en el resultado de esta reunión", declaró Chad Bown, investigador senior del Peterson Institute for International Economics, citado por CNBC.
La CEO de Citigroup, Jane Fraser, señaló previamente que "todos necesitan que exista compromiso entre ambas potencias".
Para China, la visita es una oportunidad de proyectar estabilidad. El Ministerio de Exteriores chino publicó un vídeo con el concepto soviético de "coexistencia pacífica", señalando que "el mundo es demasiado pequeño como para que China y Estados Unidos se enfrenten".
Los países del sudeste asiático siguen de cerca cualquier posible flexibilización arancelaria sobre productos chinos, ya que eso podría modificar el proceso de relocalización industrial que benefició a economías como Vietnam, Indonesia o Malasia.
| Dato | Valor |
|---|---|
| Última visita de presidente estadounidense a China | Casi 9 años (2017) |
| Duración del viaje | 3 días (miércoles a viernes) |
| Petróleo que transita por Ormuz | 20% del comercio mundial (14 millones de barriles/día) |
| Participación de mercado de Nvidia en chips IA China | Cercana al 0% |
| Mercado potencial de IA en China | US$50.000 millones |
| Procesamiento chino de tierras raras | 90% del mundial |
| Venta de armas a Taiwán aprobada en diciembre | US$11.000 millones |
Trump enfrenta presión doméstica: la guerra en Irán ha impactado las alianzas con socios europeos y asiáticos, y la impopularidad de la ofensiva presiona para conseguir un acuerdo. Las elecciones legislativas de noviembre de 2026 pondrán en juego el dominio republicano de ambas cámaras del Congreso.
China, por su parte, necesita estabilidad para su economía. El país es ahora el principal socio comercial de más de 120 países, pero un empeoramiento de las relaciones con Estados Unidos podría afectar sus exportaciones.
Solo tras la masacre de Tiananmen en 1989 se produjo un paréntesis similar en las visitas presidenciales estadounidenses a China. Trump fue el último presidente en visitar Pekín en 2017, durante su primer mandato, cuando llevaba apenas nueve meses en el cargo. Entonces quedó deslumbrado por el "despliegue impresionante" de Xi, pero al regresar desató la guerra comercial que ha llegado hasta nuestros días.
Alfredo S. Quiroga
Conspiraciones