21/04/2026 16:35 - Actualidad
Un hallazgo paleontológico extraordinario sacude a la comunidad científica argentina: investigadores del CONICET descubrieron en la Patagonia los restos de una lagartija de 70 millones de años que representa una especie completamente desconocida y sin descendientes actuales.
El equipo de paleontólogos no buscaba lagartijas. Excavaban dinosaurios de tres metros en el yacimiento Salitral Ojo de Agua, en la Estancia Arriagada, a 70 kilómetros al sur de General Roca (Río Negro), cuando notaron huesitos pequeños en la roca. Decidieron avanzar con extrema precaución y la decisión fue recompensada.
Lo que encontraron fue nada menos que el lagarto terrestre más completo conocido para el Cretácico tardío de Sudamérica. Un espécimen casi íntegro de una criatura que deambulaba entre los gigantes dinosaurios cazando insectos.
El fósil fue bautizado como Paleoteius lakui, un nombre que fusiona tres lenguas y culturas:
"Lo llamamos el abuelo del abuelo de los lagartos actuales", explicó Federico Agnolín, investigador del CONICET en la Fundación Azara y el Museo Argentino de Ciencias Naturales, primer autor del trabajo publicado en Scientific Reports.
El animal presenta características que no se parecen a nada conocido antes:
Pequeñas protuberancias irregulares tallan la superficie del hueso, como si hubiera sido labrado a propósito.
37 posiciones dentarias en una mandíbula diminuta. Dientes finísimos como agujas de un milímetro, sin cúspides, ideales para cazar insectos.
Los análisis filogenéticos, que compararon 130 especies y 622 caracteres morfológicos, ubican al Paleoteius lakui dentro de los Scincomorpha, un grupo de más de 1.800 especies actuales. Pero su posición exacta sigue siendo un misterio.
Recuperar y estudiar este fósil requirió un despliegue tecnológico inusual:
El norte de la Patagonia del Cretácico tardío era un paisaje radicalmente diferente. Donde hoy hay estepa árida y viento constante, existían:
Lagunas de agua dulce cercanas al mar
Vegetación abundante
Dinosaurios poniendo huevos en nidos de barro
Quizás lo más inquietante es que Paleoteius lakui no dejó descendientes. Su plan corporal tan derivado sugiere que perteneció a una radiación evolutiva propia que se extinguió junto con los dinosaurios.
"Esta lagartija tiene parientes, no descendientes. Es una línea en sí misma, de la cual no conocemos prácticamente nada", subraya Agnolín.
Los parientes más cercanos del nuevo lagarto habitaban el hemisferio Norte, lo que sugiere una distribución cosmopolita durante el Jurásico o el Cretácico temprano, cuando los continentes aún tenían conexiones terrestres.
El proyecto fue financiado por CONICET y la National Geographic Society, en el marco del programa "Fin de la Era de los Dinosaurios en Patagonia", que involucra a más de 80 investigadores.
El fósil se encuentra depositado bajo la sigla MPCN-PV-1183 en el Museo Patagónico de Ciencias Naturales.
Claudia Marsicano, investigadora del CONICET en el Instituto de Estudios Andinos "Don Pablo Groeber" de la UBA, resume su trascendencia:
"Este nuevo material muestra la importancia de buscar en Gondwana y el hemisferio Sur. Hay una asimetría de información disponible. Las hipótesis sobre evolución de muchos grupos están basadas en descubrimientos del hemisferio norte, y nos estábamos perdiendo información del otro hemisferio. Esto nos lleva a repensar lo que sabíamos".
En el mismo yacimiento se identificaron alrededor de diez especies distintas de dinosaurios. De lagartos, contando este descubrimiento, solo se conocen dos. Pero esa desproporción es precisamente lo que hace tan valioso cada nuevo hallazgo.
"Para toda la historia de la Patagonia no tenemos nada que esté ni de cerca tan completo como esto. Es verdaderamente nuevo, nuevo, nuevo", concluye Agnolín.
Fuente: Scientific Reports / CONICET / El Destape
Alfredo S. Quiroga
Conspiraciones