04/03/2026 06:07 - Internacionales
Durante la noche del 3 de marzo de 2026, el Centro de Predicción del Clima Espacial (SWPC) de Estados Unidos registró una protuberancia solar de aproximadamente un millón de kilómetros de extensión, un fenómeno que sorprendió a la comunidad científica por sus dimensiones extraordinarias.
El Laboratorio de Astronomía Solar de la Academia de Ciencias de Rusia (XRAS) precisó que la estructura magnética equivale a unas tres veces la distancia que separa a la Tierra de la Luna, lo que la convierte en una de las prominencias solares más grandes registradas en los últimos tiempos.
Las prominencias o protuberancias solares son estructuras magnéticas que se forman cuando enormes cantidades de material solar interactúan con los intensos campos magnéticos de la superficie del Sol.
Shawn Dahl, coordinador de servicios del SWPC, explicó que estos fenómenos ocurren cuando miles de millones de toneladas de material solar de alta densidad quedan suspendidos en campos magnéticos. Cuando ese equilibrio magnético se modifica, se produce lo que los científicos denominan protuberancia activa o filamento activo.
Las protuberancias solares suelen formar parte de las eyecciones de masa coronal (CME), eventos explosivos en los que el Sol libera enormes cantidades de:
Cuando estas eyecciones se dirigen hacia la Tierra, pueden generar tormentas geomagnéticas capaces de afectar satélites, sistemas de navegación GPS, redes eléctricas e incluso provocar auroras boreales en latitudes inusuales.
A pesar de sus impresionantes dimensiones, los análisis preliminares indican que el fenómeno no tiene una trayectoria dirigida hacia el entorno terrestre.
Shawn Dahl confirmó que "este evento solar en particular parece que no tendrá ningún efecto para nosotros aquí en la Tierra".
El XRAS añadió que, debido a su orientación y trayectoria, el fenómeno "no puede tener ningún impacto ni en la Tierra ni en ningún otro planeta". En el peor de los casos, podría registrarse únicamente una actividad electromagnética de categoría menor.
El SWPC monitorea permanentemente la actividad solar porque las tormentas geomagnéticas severas pueden provocar cortes de electricidad, daños a satélites, interferencias en comunicaciones radioeléctricas y efectos en astronautas en la Estación Espacial Internacional. Los eventos más extremos de la historia, como el de Carrington (1859), causaron auroras visibles hasta en el Caribe y fallas en redes telegráficas.
Fuentes: El Once | Diario El Norte | SWPC | XRAS
Alfredo S. Quiroga
Conspiraciones