Un experto en neurología detalla cuál es la señal de alerta más temprana que podría permitir un diagnóstico precoz del Parkinson. Esta revelación cobra relevancia en el contexto del Día Mundial de esta enfermedad que afecta a millones de personas en todo el mundo.
¿Qué es la enfermedad de Parkinson?
La enfermedad de Parkinson es un trastorno neurodegenerativo progresivo que afecta principalmente al sistema nervioso. Se caracteriza por la pérdida de neuronas productoras de dopamina en una región del cerebro llamada sustancia negra. Esta enfermedad afecta aproximadamente a
más de 10 millones de personas en todo el mundo, según datos de la Organización Mundial de la Salud.
En Argentina, se estima que alrededor de
150.000 personas conviven con esta patología, la cual se presenta con mayor frecuencia en adultos mayores de 60 años, aunque también puede afectar a personas más jóvenes.
El primer síntoma detectable según el especialista
Según el experto consultado por el medio, el primer síntoma detectable del Parkinson suele ser sutil y frecuentemente pasado por alto tanto por pacientes como por profesionales de la salud. Se trata de
cambios en el sentido del olfato (hiposmia o anosmia), que pueden manifestarse años antes de que aparezcan los síntomas motores clásicos de la enfermedad.
Este síntoma no motor puede presentarse hasta
4 a 6 años antes del diagnóstico clínico tradicional, lo que lo convierte en una señal de alerta temprana invaluable.
Síntomas clásicos de la enfermedad
Además del deterioro del olfato, los síntomas más reconocidos del Parkinson incluyen:
- Temblor en reposo: Generalmente comienza en una mano o dedo.
- Bradicinesia: Lentitud de movimientos que dificulta tareas cotidianas.
- Rigidez muscular: Resistencia al movimiento pasivo de las extremidades.
- Inestabilidad postural: Problemas de equilibrio que aumentan el riesgo de caídas.
Importancia del diagnóstico temprano
Detectar la enfermedad en sus etapas iniciales permite iniciar tratamientos que pueden
mejorar significativamente la calidad de vida del paciente y ralentizar la progresión de los síntomas. Aunque actualmente no existe una cura definitiva, las opciones terapéuticas disponibles incluyen medicamentos, terapia física y, en algunos casos, procedimientos quirúrgicos como la estimulación cerebral profunda.
¿Qué hacer si detectas estos síntomas?
Los especialistas recomiendan consultar a un neurólogo ante cualquier cambio significativo en el olfato, especialmente si se acompaña de otros síntomas como cambios en el sueño, estreñimiento o dificultades para moverse con normalidad. Un diagnóstico precoz puede marcar una diferencia fundamental en el pronóstico y tratamiento de la enfermedad.
Fuente: La Nación