El gobierno teje una alianza con los gobernadores: más subsidios eléctricos para el norte, a cambio de apoyo a la reforma del BCRA. Mientras, el riesgo país toca los 517 puntos y la deuda tiembla. ¿Negocio o quemarse las naves? ¡Alerta, que esto es solo el aperitivo!

La danza de los millones

Dicen que los votos no se compran, pero en Argentina se alquilan. El miércoles, el ministro de Economía, Toto Caputo, y el jefe de Gabinete, Diego Santilli, se sentaron con los mandamases del Norte Grande: Jalil, Sáenz, Zdero, Valdés, Sadir. ¿El motivo? Un nuevo esquema de subsidios eléctricos para zonas cálidas y muy cálidas, que amplía los topes de consumo desde 300 a 550 kW/h y de 150 a 300 kW/h, según la zona, para los meses de noviembre a abril. El costo extra: entre 71 y 90 millones de dólares anuales. ¡Pero no se asusten! El ahorro de las Zonas Frías es de 272.099 millones de pesos. Es decir, que el gallinero se reacomoda.

El objetivo no es de bondad pura: es el pan con queso para asegurar apoyo en el Senado a la ley de Zonas Frías, que anda empantanada. Y no es el único platillo: mientras tanto, el BCRA es la vedette de la reforma que quiere imponer Milei, con una misión exclusiva de cuidar la moneda y la prohibición de financiar al Estado. Se trata, señores, de agarrar la olla a presión y no soltar la tapa. Ah, y por si faltaba, el RIGI aprobó ayer el proyecto Los Toldos II Este de Tecpetrol en Vaca Muerta: inversión de 6.400 millones de dólares y unos 7.900 empleos directos e indirectos. ¡Ojo con eso, que promete!

La tensión cambiaria

El martes, el dólar mayorista se trepó a 1.497 pesos, rozando el techo sicológico de 1.500. El blue cerró en 1.560, y el riesgo país escaló hasta 517 puntos, máximo desde mayo. El Tesoro de Estados Unidos a 30 años tocó el 5,33%, un récord en dos décadas. Para colmo, las tasas de caución a un día llegaron a tocar 38% el martes y respiran en 29%.

El Banco Central sigue comprando reservas, pero cada vez menos: el promedio diario en agosto es de 31 millones de dólares, contra 103 millones en julio. Las reservas superaron los 50.000 millones, sí, pero el costo es alto. El mercado huele el miedo: los futuros del dólar suman 130.000 contratos de interés abierto.

Las patas de la mesa

Bausili, el hombre del BCRA, ratificó el sesgo contractivo y pronosticó una inflación de agosto inferior al 1,9% de junio. Las consultoras privadas dicen entre 1,8 y 1,9%. Pero el viernes hubo un canje de deuda con aceptación del 34%, el más flojo del año. La deuda en dólares a ese ritmo es un castillo de naipes.

Para colmo, el gobernador de Neuquén, Figueroa, se reunió con Santill: pide traspaso de rutas, y se guarda la plata de Zona Fría. Mientras tanto, la reforma de la Carta Orgánica del BCRA se tratará en Diputados el 26 de agosto, y las PASO van camino a ser historia.

Pronóstico: ¿Se encima la tormenta?

El gobierno juega a dos puntas: aprieta con la motosierra, pero afloja con subsidios para a la s gobernadores. La ley de Zonas Frías pasará, porque a todos conviene, pero el costo fiscal será más alto. La reforma del BCRA también correrá, pero los mercados seguirán viendo riesgos: las tasas del Tesoro yanqui rompen techos, el petróleo supera los 90 dólares y la tensión en el Medio Oriente no da respiro.

Mirado con lupa: la economía real no despega, la industria automotriz cae 5,4% mensual, y la inversión prometida recién madurará en años. El gobierno patean latas, pero la lata es grande. Si el riesgo país no baja de 500, los dólares no llegarán y el costo de la deuda se come el superávit. ¿Qué espero? Que en las próximas semanas veamos una ofensiva para captar el Consejo de América, con Caputo de anfitrión, y un intento de calmarla con más compras de reservas. Pero acordate: cuando se escucha el canto de las sirenas, preparate para el oleaje.

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