07/08/2026 21:12 - Sociales
Miles de fieles y trabajadores marcharon por San Cayetano con un mensaje de esperanza
El 7 de agosto de 2026, miles de creyentes y trabajadores se congregaron para celebrar a San Cayetano, el patrono del pan y el trabajo, en una movilización cargada de esperanza y comunidad.
Más de 50.000 trabajadores y fieles se movilizaron en Buenos Aires, partiendo desde el Santuario de San Cayetano en Liniers y recorriendo más de 13 kilómetros hasta llegar a la Plaza de Mayo. La jornada, convocada por la CGT, las dos CTA y la UTEP, transcurrió bajo el lema paz, pan, tierra, techo y trabajo.
Durante la mañana, el arzobispo de Buenos Aires, monseñor Jorge Ignacio García Cuerva, pronunció una homilía centrada en la solidaridad y la esperanza. Citando al Papa León XIV, aseguró que la libertad económica no puede ser absoluta y debe medirse en función del bien común, instando a la sociedad a no ser indiferente ante el sufrimiento y a promover el trabajo digno.
Referentes sindicales como Pablo Moyano, de Camioneros, aprovecharon la jornada para enviar un mensaje de unidad, celebrando la retirada de la Ley de Tierras en el Congreso y reafirmando el compromiso con los sectores populares.
La conducción de la CGT ya proyecta una gran marcha federal para finales de agosto, buscando capitalizar el reclamo popular por el empleo y el bienestar familiar.
En la ciudad de Córdoba, cientos de fieles se reunieron en el barrio Altamira para participar de la procesión y misa. El arzobispo de Córdoba, cardenal Ángel Rossi, presidió la celebración al aire libre, recordando la próxima visita del Papa León XIV a la provincia en noviembre y abogando por la justicia social y la igualdad de oportunidades.
La procesión recorrió dos kilómetros, acompañada por la imagen del obispo Angelelli y el recuerdo del Papa Francisco, en un clima de profunda fe comunitaria.
Cayetano de Thiene nació en Vicenza, Italia, a finales del siglo XV. Tras doctorarse en derecho, renunció a la vida cortesana en Roma para abrazar la pobreza y fundar la Orden de los Clérigos Regulares Teatinos.
Su devoción se destaca por su confianza ciega en la Divina Providencia. La tradición relata que en la Nochebuena de 1517, la Virgen María se le apareció y le entregó al Niño Jesús en sus brazos. Hoy, millones le ruegan por la prosperidad y la dignidad de un empleo justo, acompañando sus plegarias con espigas de trigo.
Alfredo S. Quiroga