Mientras el Gobierno redobla su apuesta por eliminar las PASO para asegurar la reelección, una nueva interna estalla entre Karina Milei y Patricia Bullrich. El proyecto se topa con un muro en el Senado y con las urgencias económicas que marcan los tiempos en la previa de un año electoral decisivo.

En la semana clave de la política argentina, la eliminación de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) no solo se ha convertido en el principal proyecto para lograr la reelección de Javier Milei, sino que también ha expuesto una interna cada vez más visible en el oficialismo. Mientras el Gobierno confía en que la suspensión se aprobará en el recinto, en el círculo cercano a la ministra de Seguridad son abiertamente pesimistas: los votos no están ni estarán.

La obsesión de Karina Milei y el diagnóstico Bullricista

Según detalla Infobae, desde el entorno de la Secretaria General de la Presidencia aseguran que “el fin de la PASO está bloqueado”. En el Senado, la lectura es que el número no alcanza. Por su parte, la ex PRO Patricia Bullrich se mostró aliviada de no ser convocada a reuniones con el PRO, pero también crítica con la estrategia de la hermana presidencial: “No es cuestión de sonrisas, es dos más dos”, afirman desde su bloque, a la vez que le reprochan a Karina Milei por “buscar figurar en las primeras planas” pese a tener un 70% de imagen negativa.

En Balcarce 50 admiten que el apuro de Karina responde a la merma en la imagen del Presidente y a que detectaron que Jorge Macri les está ganando por diez puntos en las encuestas en la Ciudad. Esto llevó a la orden interna: “Hay que volver a la calle”.

El gobierno pone prioridad: primero las leyes económicas, luego la reforma política

Según publica La Nación, la Casa Rosada ya no pone la suspensión de la PASO como prioridad inmediata. El foco, por lo menos para esta semana, estará en la sesión del “supermiércoles” para aprobar la ley de inocencia fiscal y la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central, dos proyectos que el presidente considera clave para el equilibrio fiscal.

El ministro coordinador, Diego Santilli, viene sumando apoyos de gobernadores aliados. Figuras como Leandro Zdero (Chaco), Carlos Sadir (Jujuy), Ignacio Torres (Chubut) o Rogelio Frigerio (Entre Ríos) ya adelantaron su respaldo, y hasta el peronista Raúl Jalil (Catamarca) se mostró a favor: “Las PASO son una encuesta cara”. Con Rolando Figueroa (Neuquén) ya habría un acuerdo para apoyar la eliminación.

Del lado opositor, los gobernadores Alfredo Cornejo (Mendoza) y Osvaldo Jaldo (Tucumán) se plantan en contra, mientras que Maximiliano Pullaro (Santa Fe) y Gustavo Sáenz (Salta) no han tomado una postura definitiva. La división es tal que en Misiones la decisión de Hugo Passalacqua de tomar distancia del Gobierno complica los números.

El formato de la reforma: ¿PASO o PAS?

El Cronista también advierte sobre el dilema del formato. No hay consenso en reemplazarla por primarias abiertas y simultáneas (PAS), que requieren registro de votantes y no serían obligatorias para fuerzas que no tienen internas. Esta alternativa empieza a tomar fuerza pero genera desconfianza en las provincias más chicas, donde el sistema electoral modificaría el peso de las estructuras partidarias locales.

La opción más probable para el radicalismo es una posición intermedia: suspender la PASO tal como funcionan hoy, pero no eliminarlas definitivamente. Esto evitaría el efecto de arrastre de los ejecutivos provinciales que vuelve con el sistema de boleta única, y mantendría viva la “estructura partidaria”.

La mirada económica: el riesgo país, las PASO y la reelección

En una columna de opinión, TN advierte que la reelección depende de la estabilidad del dólar y el riesgo país, más que de la suspensión de las PASO. Diego Dillenberger cuestiona que el ministro Luis “Toto” Caputo alardee de acumular dólares pero no resuelva los casi 30 mil millones de dólares de vencimientos de deuda previos a octubre de 2027.

La inflación anualizada ronda el 30% y la percepción de la gente, según la encuesta de la Universidad de San Andrés, de que su situación económica está peor que hace un año. El Índice de Confianza del Consumidor de la UTDT se encuentra en su nivel mínimo desde que Milei asumió. El riesgo país superó los 500 puntos y la estrategia de clavar el dólar para bajar la inflación puede resultar un éxito relativo, que no termina de calmar los mercados ni el bolsillo.

Así las cosas, la decisión de debatir el futuro de la PASO en el recinto en septiembre (o a lo sumo en octubre) parece definido, pero el resultado depende de esa ingeniería política que Karina encabeza con Santilli, y de una estrategia económica que ya muestra signos de desgaste en los votos. La reelección de Milei, objetivo confesado del oficialismo, está en juego.


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