El empresario argentino Eduardo Elsztain, presidente de IRSA, rompió el silencio y publicó una carta en LinkedIn para desmentir las “teorías conspirativas y antisemitas” que circularon en redes sociales tras revelarse su participación accionaria en la Falkland Islands Company (FIC), actualmente denominada FIH Group. La firma, fundada en 1851, tiene un rol cuasi-monopólico en la economía del archipiélago.
Elsztain confirmó que posee una participación minoritaria de entre el 2% y el 2,75% de la compañía, y que en 2017 intentó adquirir el control mayoritario a través de su fondo de inversión Dolphin Global Found. Sin embargo, la operación fue bloqueada por las autoridades británicas, con la entonces primera ministra Theresa May manifestándose en contra de que una empresa argentina controlara la FIC.
“Mi inversión tuvo un objetivo estratégico y no meramente económico: estrechar lazos sociales y productivos con las islas para apoyar el reclamo de soberanía argentina”, sostuvo Elsztain en su descargo.
El empresario explicó que su estrategia se basa en el “involucramiento económico” como herramienta para evitar conflictos y construir puentes con la comunidad isleña. En esa línea, el canciller argentino, Pablo Quirno, salió en su defensa en redes sociales, rechazando las acusaciones de “traición” y respaldando la iniciativa privada como complemento de la política exterior.
Qué es la Falkland Islands Company
La FIC es una empresa con una presencia dominante en las islas, controlando sectores clave como:
- Inmobiliaria y construcción: es la mayor constructora privada del archipiélago.
- Logística y seguros: opera servicios esenciales para la economía local.
- Comercio minorista: gestiona la tienda West Store, principal punto de venta de las islas.
- Seguridad: presta servicios contratados por el gobierno local para el aeropuerto de Mount Pleasant.
- Turismo: ofrece excursiones a los campos de batalla de la guerra de 1982 y visitas al cementerio de Darwin.
Tras el bloqueo británico, la mayoría accionaria de la FIC quedó en manos de Staunton Holdings Ltd, vinculada a un trust relacionado con el empresario estadounidense Jerry Zucker.
La polémica se desató luego de que medios de prensa mencionaran las tenencias de Elsztain en la compañía, lo que generó críticas en sectores que lo acusaron de “traicionar” la causa Malvinas. Sin embargo, el empresario insistió en que su participación es una herramienta para acercar posiciones y fomentar el diálogo, en línea con la política de Estado argentina sobre la soberanía de las islas.
El caso refleja la compleja relación entre el sector privado argentino y la administración británica de las Malvinas, en un contexto donde el gobierno de Javier Milei busca reforzar el reclamo de soberanía mediante la vía diplomática y la cooperación económica.