Un hecho inédito en aguas fueguinas
El buque petrolero británico VS Promise, de bandera del Reino Unido, atracó en el Puerto de Ushuaia entre el 24 y 25 de agosto de 2026, desatando una fuerte controversia política y diplomática. La nave, de 228 metros de eslora y capacidad para medio millón de barriles de crudo, tenía como destino final aparente Estados Unidos.
El hecho se produce en un contexto de máxima tensión: el puerto fue intervenido por el Gobierno nacional en enero de 2026, a través de la Agencia Nacional de Puertos y Navegación (ANPyN), desplazando a la administración provincial. La medida fue justificada por presuntas irregularidades financieras y desvío de fondos, pero la provincia la considera un avasallamiento a su autonomía.
El repudio de la provincia
El gobernador Gustavo Melella calificó el amarre como “inadmisible” y “un hecho inédito”. En un comunicado oficial, exigió el cese de la intervención y la restitución del puerto a la órbita provincial. Además, reclamó al Gobierno nacional que informe los criterios que autorizaron la operación.
La provincia argumenta que la presencia del buque es incompatible con la Ley Gaucho Rivero, una normativa local que restringe el amarre de buques británicos, especialmente si operan en la cuenca de las Islas Malvinas. Para las autoridades fueguinas, esta acción contradice la defensa de la soberanía argentina sobre el archipiélago.
La postura de Nación
El vocero presidencial, Adrián Ravier, defendió la operación y aseguró que el buque “no viola ninguna ley”. Explicó que la Ley Gaucho Rivero no prohíbe indiscriminadamente el ingreso de buques británicos y detalló que el barco cargó petróleo en la monoboya de la compañía Total, en el norte de Tierra del Fuego (jurisdicción provincial), y luego pasó por Ushuaia para aprovisionarse.
Ravier negó cualquier pérdida de soberanía y destacó que la operación genera actividad económica en la región. Sin embargo, la explicación no convenció a la provincia, que considera el hecho una provocación.
Antecedentes de tensión
El secretario de Malvinas de Tierra del Fuego, Andrés Dachary, fue contundente: “Sabíamos que si el país había elegido a un Presidente que su ídola era Margaret Thatcher, esto no iba a terminar bien”. Dachary recordó otros episodios que alimentan la disputa: el remate de 38 hectáreas de la Armada, el paso del buque de guerra HMS Medway, la instalación de un radar británico y la promesa de una base con Estados Unidos.
La disputa por el puerto de Ushuaia está judicializada y se ha convertido en uno de los principales focos de conflicto entre el presidente Javier Milei y el gobernador Melella. Mientras tanto, la comunidad fueguina sigue de cerca los acontecimientos, con la esperanza de que el diálogo prevalezca sobre la confrontación.
“La soberanía no se negocia, se defiende con firmeza y con respeto a la ley”, señalaron fuentes provinciales.
La situación sigue en desarrollo y se espera que en las próximas horas haya nuevas declaraciones de ambas partes. Mientras tanto, el VS Promise permanece en aguas argentinas, en medio de un debate que trasciende lo portuario y toca el corazón de la cuestión Malvinas.