En un nuevo giro de su política exterior, Donald Trump ordenó este domingo al secretario de Defensa, Pete Hegseth, reducir de manera 'sustancial' los ejercicios militares conjuntos que Estados Unidos realiza con Corea del Sur. La decisión, comunicada a través de su red Truth Social, llega justo cuando estaba previsto el inicio de las maniobras Ulchi Freedom Shield, que comenzaron este lunes 17 de agosto y se extenderán hasta el 27 de agosto.
Trump justificó la medida argumentando que estos ejercicios 'envían una señal totalmente inapropiada y hostil a un país que, desde que Donald J. Trump ha sido presidente, no ha sido amenazante y se ha mostrado respetuoso', en referencia a Corea del Norte y su líder Kim Jong-un. Además, criticó el alto costo que asume Washington: 'Estos ejercicios no solo son costosos, y gran parte de estos costos son pagados por Estados Unidos de América (¡como de costumbre!)'.
El rechazo de Seúl a colaborar con Irán
En el mismo mensaje, Trump reveló que el presidente surcoreano, Lee Jae-myung, rechazó recientemente una propuesta para unirse a los esfuerzos estadounidenses de desnuclearización de Irán. 'Recientemente le pregunté al presidente de Corea del Sur si les gustaría unirse a nosotros en la desnuclearización de la República Islámica de Irán, y me dijo: ¡No, gracias!', escribió el mandatario, dejando entrever su frustración con un aliado tradicional.
Este episodio se suma a las críticas de Trump hacia otros aliados como Japón, Francia y Reino Unido por su renuencia a involucrarse en el conflicto con Irán, que estalló el 28 de febrero de 2026 tras un ataque israelí con apoyo estadounidense.
Corea del Sur mantiene el calendario
Pese al anuncio de Trump, el Ministerio de Defensa de Corea del Sur confirmó que los ejercicios se desarrollarán según lo previsto. 'Procederemos según lo previamente notificado y programado', indicó un portavoz, y agregó que las maniobras Ulchi Freedom Shield 2026 se llevarán a cabo del 17 al 27 de agosto con el objetivo de 'consolidar la postura de defensa conjunta'.
Estos ejercicios, de carácter defensivo, involucran a unos 18.000 soldados surcoreanos y a miembros del contingente estadounidense, que cuenta con aproximadamente 28.500 efectivos desplegados de forma permanente en territorio surcoreano. Incluyen simulaciones informáticas de puesto de mando y maniobras con fuego real, preparando a ambas fuerzas para responder ante un eventual ataque de Pyongyang.
La respuesta de Corea del Norte
El régimen de Kim Jong-un ha criticado históricamente estas operaciones, considerándolas ensayos de invasión. La semana pasada, Corea del Norte lanzó un misil balístico al mar de Japón, la segunda prueba en pocos días, en señal de rechazo a las maniobras. Un portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores norcoreano advirtió: 'Es nuestro principio constante de garantizar la seguridad responder a un nuevo nivel de amenaza con un nuevo nivel de disuasión'.
Además, el presidente surcoreano Lee Jae-myung aprovechó el discurso por el Día de la Liberación Nacional para proponer a Pyongyang negociaciones directas que pongan fin al conflicto y aborden el programa nuclear norcoreano. Hasta el momento, no ha habido respuesta pública del régimen.
Un precedente en la relación Trump-Kim
La decisión de reducir los ejercicios no es nueva: Trump ya suspendió por completo las maniobras en 2018, durante las negociaciones de desnuclearización con Kim, y se redujeron nuevamente en 2020 por la pandemia de COVID-19. Trump se convirtió en el primer presidente estadounidense en pisar suelo norcoreano cuando visitó la zona desmilitarizada en 2019.
Mientras tanto, la alianza militar entre Washington y Seúl enfrenta uno de sus momentos más delicados, con un aliado que insiste en mantener su calendario y un presidente estadounidense que busca redefinir los compromisos en Asia Oriental. La situación en la península coreana sigue siendo un polvorín, con la amenaza nuclear norcoreana en constante evolución y la experiencia de combate adquirida por sus tropas en Ucrania.