A cinco años del retorno de los talibanes al poder, Afganistán vive una crisis humanitaria y de derechos humanos sin precedentes. Mientras las mujeres sufren un apartheid de género con más de 130 edictos restrictivos, el país enfrenta una escalada bélica con Pakistán que amenaza su frágil estabilidad y su incipiente reinserción internacional.

Un aniversario marcado por el dolor y la resistencia

El 15 de agosto de 2026 se cumplen exactamente cinco años desde que los talibanes tomaron el control de Afganistán, un hecho que transformó radicalmente la vida de millones de personas, especialmente de las mujeres y niñas. La comunidad internacional observa con preocupación cómo el régimen consolida su poder mientras el país se hunde en una crisis humanitaria, económica y de seguridad.

La corresponsal internacional jefe de la BBC, Lyse Doucet, describió en un video especial las "batallas" cotidianas que enfrentan los afganos: desde la falta de alimentos hasta la represión sistemática de las mujeres. El costo de la vida se ha disparado y la sequía agrava una situación ya crítica.

Mujeres borradas de la vida pública

Según ONU Mujeres, el 80% de las mujeres afganas están hoy excluidas del mundo laboral y de la educación. Desde 2021, los talibanes han emitido más de 130 edictos que reducen peligrosamente sus derechos. Las niñas mayores de 12 años tienen prohibido asistir a la escuela, y las mujeres no pueden viajar sin un acompañante masculino (mahram) ni trabajar en la mayoría de los sectores.

El relator especial de la ONU, Richard Bennett, calificó esta situación como un "apartheid de género" que constituye un "crimen contra la humanidad".

Testimonios desgarradores

El diario El País publicó los relatos de tres jóvenes afganas: Soobabeh (23), Mitra (21) y Motahara (18). Soobabeh, que estudiaba Medicina, confiesa: "La persona que yo era hasta el 15 de agosto de 2021 ya no existe. Estaba viva y ahora es casi como si hubiera muerto". Motahara, desde Herat, describe el miedo constante a ser detenida: "Si saliera hoy, tendría que ir con mi padre o hermano, cubrirme entera, taparme la cara e incluso llevar guantes. Hace 45 grados y me ahogo".

Mitra, en Kabul, relata que incluso comprar ropa se volvió un acto doloroso: "Ya no podemos elegir cómo nos vestimos, no te sientes guapa y eso duele cuando eres joven". Las tres sufren de insomnio, migrañas y crisis de ansiedad.

El conflicto con Pakistán: una bomba de tiempo

Mientras el régimen talibán busca consolidarse internacionalmente, 2026 marcó la explosión definitiva del conflicto con Pakistán. En febrero de este año, el Gobierno pakistaní bombardeó la capital afgana, Kabul, en una operación que el ministro de Defensa, Jawaya Asif, calificó como una "guerra abierta" contra los talibanes.

La mediación china logró una tregua, pero las hostilidades continúan. Pakistán acusa a los talibanes afganos de dar cobijo y financiación al Tehrik-e-Taliban Pakistán (TTP), responsable de graves atentados transfronterizos. Cada escaramuza provoca el cierre temporal de pasos fronterizos vitales para la economía afgana, como el de Torjam.

Según el Instituto Paquistaní de Estudios sobre Conflictos y Seguridad (PICSS), 2025 fue el año más letal desde que comenzó el seguimiento: 3.413 muertos, un incremento del 124% frente a los 1.950 de 2024.

Deportaciones masivas y crisis humanitaria

Pakistán lleva desde octubre de 2023 una campaña de deportación masiva de afganos. Más de 2,5 millones han regresado desde Pakistán, cifra que asciende a casi 6 millones si se incluyen los retornos desde Irán. El Consejo Noruego para los Refugiados advierte que estos retornos representarán el principal desafío para Afganistán en el futuro.

La ONU estima que dos tercios de la población necesita asistencia humanitaria, y la sequía agrava la inseguridad alimentaria.

Consolidación internacional a medias

A pesar de los conflictos, el régimen talibán ha logrado avances diplomáticos. En junio de 2026, una delegación talibán visitó la Unión Europea por primera vez desde su retorno al poder, un gesto que confirma la aceptación de facto de la comunidad internacional. Rusia es el único país que ha reanudado abiertamente relaciones diplomáticas plenas, pero China, Irán, Uzbekistán, India, Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Arabia Saudí y Turquía han estrechado vínculos por intereses económicos, migratorios y para evitar un colapso humanitario total.

Sin embargo, la victoria diplomática no es completa: el conflicto con Pakistán sigue siendo una espina en el costado del régimen y una amenaza para la estabilidad regional.