Un día como hoy, pero en 1817, se desencadenaron maniobras militares cruciales en la región del río Tubul. El sargento mayor Juan Boedo lideró un contingente estratégico de Granaderos y soldados de frontera para socorrer a las tropas dispersas tras el combate de Arauco, marcando un hito de solidaridad y valor militar en nuestra historia.

Un Rescate Estratégico en el Corazón de la Frontera

Rememoramos los hechos ocurridos el 17 de septiembre de 1817, una jornada donde el deber y la valentía definieron el rumbo de las operaciones militares en la zona de Arauco.

El Contexto del Conflicto

Según los registros históricos, el escenario se presentaba crítico: los soldados que habían resultado dispersos durante el combate de Arauco se encontraban en una situación vulnerable, habiéndose refugiado al otro lado del río Tubul para evitar una captura total o la aniquilación de sus fuerzas.

¿Qué es la División de Frontera?

Eran unidades militares desplegadas en los límites territoriales para asegurar la soberanía, combatir incursiones y mantener el orden en zonas periféricas y estratégicas del territorio.

La Orden de Marcha

Ante la urgencia de la situación, el 17 de septiembre de 1817, se emitiría una orden tajante al sargento mayor Juan Boedo. Boedo, quien en ese momento se encontraba custodiando el puesto de Calcurá, recibió la misión de marchar inmediatamente en auxilio de las fuerzas sitiadas en Arauco.

Este movimiento no solo representaba una operación de rescate, sino una demostración de coordinación táctica en un terreno geográficamente complejo y hostil.

Fuerzas Desplegadas
22

Granaderos

25

Hombres de la División de Frontera


Total: 47 efectivos bajo el mando de Juan Boedo.

Este episodio resalta la importancia de la lealtad y la rapidez de respuesta en los albores de nuestra organización militar, asegurando que ningún soldado quedara atrás en el campo de batalla.