06/08/2026 21:09 - General
El Tribunal Oral Federal N°2 de Rosario emitió una sentencia histórica que resuena en todo el campo argentino. En el juicio por contaminación con agroquímicos en Pergamino (una importante ciudad agrícola en el norte de la provincia de Buenos Aires), la justicia llegó a una conclusión dual: reconoció el daño a la salud y el ambiente, pero absolvió a los responsables directos de las fumigaciones.
Para entender la magnitud: esto sienta un precedente sobre cómo se juzga la responsabilidad penal en conflictos ambientales en Argentina, trasladando la carga hacia quienes deben controlar y no hacia quienes ejercen la actividad económica sin supervisión adecuada.
El tribunal absolvió a 7 acusados, incluyendo a productores como Cortese, Roces, los hermanos Sabatini y aplicadores como Taboada, entre otros.
¿Por qué? Aunque se probó el daño, no se demostró la intencionalidad del delito. La defensa argumentó con éxito que actuaron dentro de un marco de falta de controles estatales.
Guillermo Naranjo y Mario Tocalini, ex funcionarios de la Dirección de Ambiente Rural, fueron condenados.
La pena: 2 años de prisión condicional e inhabilitación de 4 años para ejercer cargos públicos.
El motivo: Incumplimiento de los deberes de funcionario público y negligencia en el control de las fumigaciones.
Este caso es vital para entender la dinámica rural argentina. Las fumigaciones con pesticidas son prácticas comunes en la agricultura intensiva (como el cultivo de soja), pero generan un conflicto constante entre la producción y la salud de los pueblos vecinos.
Los jueces fueron más allá de la simple condena. Solicitaron investigar al intendente que gobernaba Pergamino en ese momento, sugiriendo que la responsabilidad administrativa podría escalar más alto en la jerarquía política.
Además, propusieron la creación de una mesa de diálogo entre vecinos, productores y Estado para establecer regulaciones claras y efectivas que eviten futuros daños.
Fuentes: La Verdad Online | La Capital
Alfredo S. Quiroga