20/06/2026 09:03 - Sociales
Un joven argentino mirando con determinación hacia adelante, con expresión de resiliencia y esperanza, fondo urbano de barrio residencial argentino con casas bajas, iluminación cálida de atardecer
La noche del 22 de noviembre de 2022 quedó grabada para siempre en la memoria de José Oscar Naón Giménez. El ruido de la puerta al abrirse de golpe, los disparos, la imagen de su padre avanzando armado por la casa de Cañuelas donde su madre se había refugiado.
José Averio Naón, un exmilitar de 60 años, tenía en aquel momento una restricción perimetral por violencia de género. Sin embargo, eso no impidió que desatara una masacre: asesinó a su expareja María Alejandra Giménez Díaz, a Edgardo (hijo de ella de una relación anterior), hirió gravemente a José y luego se quitó la vida.
José, quien tenía 20 años en ese momento, relató a TN la frase que su padre le dijo después de dispararle al pecho: "Vos sabías que iba a venir". Esas fueron las últimas palabras que escuchó de él antes de que se suicidara.
A pesar de estar gravemente herido, José nunca perdió el conocimiento. Permaneció dos semanas internado en terapia intensiva y hoy solo le quedan algunas cicatrices físicas. Las emocionales, sin embargo, continúan su proceso de sanación.
Según el testimonio de José, las discusiones entre sus padres fueron habituales durante gran parte de su infancia. "Se hablaban mal, él se reía de mi mamá como si todo fuera un chiste", recordó.
El quiebre definitivo llegó un mes antes del femicidio, cuando Naón golpeó por primera vez a su esposa después de revisar su teléfono y encontrar conversaciones que interpretó como evidencia de una infidelidad. María Alejandra decidió separarse y refugiarse en casa de su hijo mayor en Cañuelas.
En sus redes sociales, el agresor publicaba mensajes inquietantes. El 6 de noviembre de 2022, 16 días antes del ataque, escribió: "Ale tenemos que hablar, así no se puede, la familia destruida". También compartía fotos de armas con frases como "poniéndome en forma para lo que se viene".
José descubrió estas publicaciones recién después de salir del hospital y las interpretó como advertencias que nadie logró decodificar a tiempo.
"La Justicia tiene que empezar a actuar más para que se puedan evitar tragedias así. Solo con una denuncia, una perimetral y un botón, no parás a nadie", advirtió José en su entrevista con TN, en referencia a las limitaciones de las medidas de protección vigentes.
Hoy, a casi cuatro años de la tragedia, José reconstruyó su vida. Sus tíos lo recibieron en Cañuelas y le ofrecieron trabajo. Formó una nueva familia junto a su pareja. "Por suerte encontré una persona que me ama y a la que amo. Podemos tener proyectos juntos", contó.
Su mensaje para quienes atraviesan situaciones similares es claro: "Me gustaría que alguien que esté viviendo algo parecido sepa que hay futuro después de todo esto. No es fácil, se requiere una fuerza de voluntad muy grande, pero si empezás a llenar tu vida de propósitos, de a poco vuelve a tener sentido".
Si estás atravesando una situación de violencia, podés comunicarte con la Línea 144 de asistencia para víctimas de violencia de género en Argentina, disponible las 24 horas, todos los días del año.
Alfredo S. Quiroga