12/03/2026 14:38 - Salud
Se trata de Sporothrix brasiliensis, un hongo emergente que causa esporotricosis, una enfermedad infecciosa que puede transmitirse de gatos a humanos mediante arañazos, mordeduras o contacto con lesiones de animales infectados. Este patógeno se ha convertido en un problema de salud pública creciente en varios países de Sudamérica.
La enfermedad, que tradicionalmente afectaba a trabajadores rurales y jardineros por contacto con espinas y vegetales contaminados, ha sufrido una transformación epidemiológica importante: los gatos domésticos se han convertido en el principal vector de transmisión en las zonas urbanas.
Sporothrix brasiliensis tiene su origen en Brasil, donde se identificó por primera vez como una cepa diferente a la Sporothrix schenckii clásica. Desde su detección inicial, el hongo ha mostrado una capacidad de dispersión notable, expandiéndose hacia otros países de la región.
Los especialistas señalan que el tráfico y movimiento de animales, sumado a la falta de controles sanitarios en mascotas adoptadas o compradas informalmente, han facilitado la propagación del hongo. Los gatos callejeros y los criaderos no regulados representan focos de contagio significativos.
La enfermedad ya ha sido detectada en varios países de la región, con casos reportados tanto en animales como en humanos. Los veterinarios y médicos infectólogos recomiendan extremar las precauciones, especialmente en hogares con gatos que tienen acceso al exterior o que fueron adoptados recientemente.
La esporotricosis es tratable, pero requiere diagnóstico temprano y tratamiento prolongado. En los gatos, el tratamiento puede extenderse durante varios meses y debe ser supervisado por un veterinario. En humanos, los médicos suelen prescribir antifúngicos orales como itraconazol o terbinafina.
El diagnóstico se realiza mediante cultivos de las lesiones, biopsias o pruebas moleculares específicas. Es fundamental que tanto veterinarios como médicos estén capacitados para reconocer los síntomas, dado que la enfermedad puede confundirse con otras afecciones cutáneas.
Si tu gato presenta lesiones en la piel que no mejoran, o si fuiste arañado y notás bultos rojos que aparecen días después, consultá de inmediato al veterinario y al médico. La detección temprana es clave para un tratamiento exitoso.
Alfredo S. Quiroga
Conspiraciones