12/03/2026 06:09 - Tecnologia
El cometa 3I/ATLAS, detectado en julio de 2024 cuando ya atravesaba la órbita de Júpiter, se convirtió en el tercer objeto interestelar confirmado en visitar nuestro sistema solar. Pero lo que realmente conmocionó a la comunidad científica fueron los resultados obtenidos por el radiotelescopio ALMA en Chile: concentraciones de metanol entre 70 y 120 veces superiores a las habituales en cometas locales.
Las observaciones, lideradas por Nathan Roth, profesor de la American University, revelaron que el cometa expulsa dióxido de carbono y vapor de agua, pero especialmente metanol en proporciones extraordinarias. El ratio respecto al cianuro de hidrógeno supera ampliamente cualquier valor registrado en cometas del sistema solar.
"Observar 3I/ATLAS es como tomar una huella dactilar de otro sistema solar", explicó Roth. "Los detalles revelan de qué está hecho, y está repleto de metanol de una forma que no solemos ver en los cometas de nuestro propio sistema solar".
El metanol (CH?OH) es un alcohol simple que se forma en ambientes fríos del espacio interestelar. Su presencia en cometas actúa como "termómetro químico": indica a qué temperaturas se formaron los hielos del cuerpo. Las concentraciones detectadas en 3I/ATLAS sugieren condiciones de formación radicalmente diferentes a las del sistema solar.
El cianuro de hidrógeno (HCN) es una molécula orgánica nitrogenada común en cometas. ALMA detectó que en 3I/ATLAS emerge principalmente del núcleo, un patrón coincidente con cometas solares, pero contrasta con el comportamiento del metanol que también se libera desde granos de hielo en la coma.
Aunque el cometa ya se aleja hacia el espacio profundo a más de 60 km/s, un estudio liderado por Adam Hibberd (Iniciativa para Estudios Interestelares), junto con Marshall Eubanks (Space Initiatives Inc.) y Andreas Hein (Universidad de Luxemburgo), propone una misión audaz: lanzar una sonda en 2035 que podría alcanzar al cometa hacia 2085.
Para entonces, 3I/ATLAS estaría a más de 732 unidades astronómicas del Sol, más de cuatro veces la distancia recorrida por Voyager 1 en casi 48 años de viaje.
La propuesta se basa en el efecto Oberth, formulado en 1929 por el científico austrohúngaro Hermann Oberth. El principio establece que cuanto más rápido se mueve una nave cuando enciende sus motores, mayor es el impulso obtenido.
La maniobra propuesta utilizaría la gravedad del Sol como catapulta:
Los investigadores proponen utilizar una Starship Block 3 de SpaceX repostada en órbita terrestre baja, con una sonda de aproximadamente 500 kilogramos.
Acercarse tanto al Sol tiene un costo: la nave debería soportar temperaturas de hasta 1.400°C. Como referencia, la Parker Solar Probe de NASA ha resistido entre 1.370 y 1.400°C en sus aproximaciones solares, aunque nunca tan cerca como lo requeriría esta misión.
Los investigadores sugieren un escudo térmico de compuesto de carbono con capas de aerogel para proteger la nave.
| Delta-V | Tiempo de vuelo |
|---|---|
| 8,36 km/s | ~50 años |
| 10,36 km/s | ~30 años |
Para comparación: la sonda Dawn de NASA alcanzó 11 km/s, demostrando que los valores requeridos son técnicamente factibles.
El Observatorio Vera C. Rubin, ya en operación en Chile, podría detectar aproximadamente un cometa interestelar por año, un salto significativo respecto a los tres identificados hasta ahora (1I/'Oumuamua, 2I/Borisov y 3I/ATLAS).
"Tendremos que esperar a ver qué pasa", señaló Eubanks. "Quizás después de que se hayan encontrado diez objetos interestelares, 3I parezca algo habitual y no merezca la pena perseguirlo".
La Agencia Espacial Europea (ESA) planea lanzar en 2028 la misión Comet Interceptor, que se "estacionará" en el punto de Lagrange L2 esperando a que aparezca un objetivo adecuado. Este enfoque permitiría estudiar visitantes interestelares de forma más práctica.
Las maniobras solares de Oberth podrían usarse para explorar objetos transneptunianos o incluso alcanzar el hipotético Planeta Nueve, que se estima estaría entre 290 y 800 UA del Sol.
Alfredo S. Quiroga
Conspiraciones