10/03/2026 12:16 - Internacionales
El conflicto en Medio Oriente ha dejado una incógnita geopolítica de primer orden: mientras las plantas de enriquecimiento de Natanz y Fordow quedaron destruidas o gravemente dañadas por los ataques de Estados Unidos e Israel, un laberinto subterráneo en el centro de Irán parece haber resistido la ofensiva sin sufrir daños significativos.
El complejo de túneles de Isfahán se ha convertido en el enigma central del programa nuclear iraní. Y en su interior, según el director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), Rafael Grossi, probablemente se encuentran más de 200 kilogramos de uranio enriquecido al 60% de pureza, una concentración que está a un paso del umbral necesario para fabricar un arma nuclear.
El problema de fondo es que el OIEA no puede verificar sobre el terreno. Desde los ataques israelíes del 13 de junio de 2025 y la posterior intervención estadounidense, el organismo monitorizó la situación a distancia, evaluando daños en instalaciones como Arak, Isfahán, Natanz y Teherán mediante imágenes satelitales.
Pero Teherán no informó al OIEA sobre el estado ni el paradero de su uranio altamente enriquecido desde los bombardeos, y tampoco permitió el regreso de los inspectores a las instalaciones afectadas.
Según un informe del OIEA distribuido a los Estados miembros, tras los bombardeos de 2025, Irán poseía 440,9 kilogramos de uranio enriquecido al 60%, un aumento de 32,3 kilogramos respecto al informe previo de mayo.
El propio organismo estima que esa cantidad, si se enriqueciera hasta el 90%, proveería el material fisible suficiente para fabricar unas diez armas nucleares.
| Instalación | Estado |
|---|---|
| Natanz (planta piloto) | Destruida |
| Natanz (planta principal) | Destruida/dañada |
| Fordow | Destruida/dañada |
| Isfahán | Intacta (túneles) |
Isfahán no enriquecía uranio, sino que albergaba el Centro de Conversión de Uranio y era el principal punto de almacenamiento del material ya enriquecido.
La hipótesis se sustenta en la ausencia de movimiento. El análisis de imágenes satelitales del Instituto para la Ciencia y la Seguridad Internacional detectó actividad en dos de las tres entradas demolidas del complejo de túneles, donde Irán almacenaba la mayor parte de su uranio al 60%.
Ninguna imagen ha mostrado señales de traslado del material.
"No hemos visto ningún movimiento que indique que el material podría haber sido trasladado", subrayó Grossi.
La cuestión del uranio superviviente tensiona la narrativa oficial de éxito militar. Tras los bombardeos de 2025, el presidente Donald Trump afirmó que los ataques estadounidenses habían destruido el programa nuclear iraní.
El OIEA, sin embargo, mantuvo que no disponía de indicios creíbles de un programa coordinado de armas nucleares, y que la evaluación completa de los daños seguía siendo imposible mientras Teherán mantuviera bloqueado el acceso a sus instalaciones.
La incógnita que plantea el complejo de Isfahán no es menor: si el material sigue sepultado bajo toneladas de hormigón en instalaciones averiadas, recuperarlo exigiría operaciones de escombros visibles por satélite.
Si Irán decidiera intentarlo, apostaría a que Estados Unidos e Israel no actuarían militarmente para impedirlo. Una apuesta de consecuencias imposibles de calibrar mientras el organismo internacional de vigilancia nuclear siga mirando desde lejos.
Fuentes: Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), Instituto para la Ciencia y la Seguridad Internacional, declaraciones de Rafael Grossi ante periodistas en París (9 de marzo de 2026).
Contexto: Conflicto EE.UU.-Israel-Irán iniciado el 28/02/2026, con más de 1.300 muertos en Irán, 394 en Líbano y 7 militares estadounidenses. Mojtaba Khamenei fue designado nuevo líder supremo de Irán el 9/03/2026.
Alfredo S. Quiroga
Conspiraciones