07/03/2026 11:12 - Internacionales
Alex Saab y Raúl Gorrín compartieron décadas de poder absoluto bajo la sombra de Nicolás Maduro. Hoy, tras la captura del dictador el 3 de enero de 2026, ambos empresarios se enfrentan a un destino que nunca imaginaron: un vuelo de extradición hacia Estados Unidos que podría destapar las redes financieras más profundas del chavismo.
El empresario Alex Saab, de nacionalidad colombiana, fue durante años el operador financiero más cercano a Maduro. Como ministro de Industria y Producción Nacional, orquestó el programa de subsidios alimentarios CLAP y manejó la venta de oro venezolano en Turquía. Fue extraditado por primera vez en octubre de 2021 desde Cabo Verde a Miami, donde enfrentó cargos por lavado de dinero. En diciembre de 2023, el presidente Joe Biden le otorgó un indulto como parte de un intercambio de prisioneros con el régimen.
Raúl Gorrín, abogado y magnate de los medios venezolanos, propietario de la cadena Globovisión, enfrenta acusaciones desde agosto de 2017 por la Inmigración y Control de Aduanas (ICE) de Estados Unidos. En octubre de 2024, la Homeland Security Investigations (HSI) de Miami lo acusó formalmente de lavar más de mil millones de dólares provenientes de sobornos con PDVSA, utilizando el sistema financiero estadounidense para comprar bienes raíces, yates y artículos de lujo.
Tras la captura de Nicolás Maduro el 3 de enero de 2026 por un equipo militar estadounidense en su búnker de Caracas, Delcy Rodríguez asumió como presidenta interina de Venezuela. Desde entonces, ha sostenido intensas negociaciones con funcionarios de Estados Unidos que podrían determinar el futuro político del país.
Según fuentes consultadas por el Miami Herald, Washington presentó una serie de exigencias al gobierno interino como condición para la cooperación, incluyendo la entrega de Alex Saab y Raúl Gorrín. La administración estadounidense no ha demandado la extradición inmediata de figuras como Diosdado Cabello (ministro del Interior) y Vladimir Padrino López (ministro de Defensa), acusados de liderar el Cártel de los Soles, pero sí su destitución de cargos clave.
La posible extradición de Saab y Gorrín ha generado alarma entre los testaferros y operadores financieros del régimen. Durante su primera detención en Estados Unidos (2021-2023), Saab mantuvo silencio y se declaró inocente, con su familia bajo custodia del régimen en Venezuela. Ahora, sin Maduro en el poder, podría negociar información a cambio de indulgencia judicial.
¿Qué información podría revelar? Cuentas bancarias en paraísos fiscales, empresas fantasmas, mansiones en Florida y Nueva York, nombres de cómplices y posibles vínculos con el narcotráfico.
Los empresarios desaparecieron de la vista pública a principios de febrero de 2026, tras informes sobre su detención. Según fuentes consultadas por Infobae, podrían estar alojados en El Helicoide, el temible centro de detención de Caracas conocido por albergar presos políticos y ser foco de torturas. Otras versiones sugieren que estarían bajo prisión domiciliaria. Lo cierto es que ambos están bajo control estatal y su destino depende de las negociaciones entre Washington y el gobierno interino.
Tanto Saab como Gorrín enfrentan cargos que conllevan al menos 20 años de prisión por lavado de dinero. Sin embargo, si las autoridades estadounidenses logran comprobar que parte de los activos blanqueados provenían del narcotráfico, las penas podrían multiplicarse significativamente.
Según un informe de Reuters, el Departamento de Justicia de Estados Unidos estaría preparando una posible acusación por corrupción contra Delcy Rodríguez, vinculada a presuntos negocios con PDVSA. Aunque funcionarios estadounidenses rechazaron el informe, las agencias de inteligencia estarían monitoreando de cerca sus comunicaciones, detectando mensajes contradictorios a diferentes funcionarios del gobierno.
"Saben lo que dice y lo que piensa", afirmó una fuente con conocimiento directo de las conversaciones. "El mensaje era que Estados Unidos es consciente del doble juego".
La extradición de Alex Saab y Raúl Gorrín se ha convertido en una moneda de cambio central en las negociaciones entre Washington y el gobierno interino de Venezuela. De concretarse, la fiscalía estadounidense obtendría uno de los testigos más valiosos para desentrañar las redes financieras que sustentaron durante años el régimen de Nicolás Maduro. Mientras tanto, decenas de funcionarios del chavismo observan con terror la posibilidad de que sus secretos más profundos salgan a la luz.
Alfredo S. Quiroga
Conspiraciones