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07/02/2026 16:04 • Internacionales
El 16 de febrero de 1981, en la localidad de Brookfield (Connecticut), Arne Cheyenne Johnson, entonces de 19 años, atacó con una navaja a su vecino Alan Bono, de 40 años, propietario de una perrera local. La agresión se produjo frente a varios testigos y terminó con la muerte de Bono tras ser trasladado al hospital.
Johnson sacó una navaja de aproximadamente 13?cm y realizó múltiples puñaladas en el pecho y abdomen de la víctima. A pesar de la gravedad de las heridas, Bono falleció varias horas después del incidente.
Durante el juicio, el abogado de Johnson, Martin Minella, sostuvo que su cliente no actuó por voluntad propia, sino que estaba bajo el control de una entidad demoníaca. La estrategia se basó en los testimonios de los investigadores paranormales Ed y Lorraine Warren, reconocidos por casos como Amityville y Enfield, quienes habían intervenido en la familia Glatzel meses antes del homicidio.
El hermano menor de la novia de Johnson, David Glatzel, de 11 años, había sido declarado “poseído” y sometido a rituales de exorcismo por los Warren. Según la defensa, Johnson habría desafiado a la supuesta entidad durante uno de esos rituales, lo que desencadenó su conducta violenta.
El juez Robert Callahan rechazó la defensa de posesión demoníaca por falta de pruebas científicas. Posteriormente, Johnson cambió su argumento a defensa propia, pero el jurado lo declaró culpable de homicidio en primer grado en noviembre de 1981. La sentencia osciló entre 10 y 20 años de prisión, aunque el joven cumplió solo cinco años por buena conducta.
Durante su reclusión, Johnson contrajo matrimonio con Debbie Glatzel. Tras su liberación, vivió alejado de los medios, aunque su historia resurgió décadas después gracias a libros, documentales y la película "El Conjuro 3: El diablo me obligó a hacerlo".