17/02/2026 02:03 • Actualidad
Theresa Belinda Tuider, la única reclusa sudafricana del sistema penitenciario federal argentino, fue condenada a cinco años de prisión por contrabando de cocaína hacia destinos exóticos como Tailandia e India. Su historia incluye identidades falsas, una red internacional misteriosa y una inesperada reinserción educativa tras las rejas.
Una figura atípica en el mapa del narcotráfico argentino
Theresa Belinda Tuider representa un caso único en el sistema penitenciario federal argentino: es la
única persona sudafricana privada de su libertad en todo el país. Esta mujer de
51 años, divorciada y con un pasado que atraviesa continentes, se convirtió en una pieza enigmática del comercio internacional de drogas.
Su domicilio conocido era la
calle Mendoza de la Villa 31 de Retiro, uno de los barrios más vulnerables de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Sin embargo, su alcance operativo era global, con envíos que partían desde Argentina hacia destinos tan distantes como
Tailandia, India, Grecia, Australia, Irlanda y Gales.
El modus operandi: encomiendas con destino mortal
El
miércoles 12 de febrero de 2026, el Tribunal Oral en lo Penal Económico N°1, integrado por el juez
Ignacio Fornari, dictó una condena de
cinco años de prisión contra Tuider por seis hechos de tentativa de contrabando de estupefacientes ocurridos durante
2022.
Su método era aparentemente simple pero letal: utilizaba el
Correo Argentino para despachar paquetes con cocaína desde diversos puntos de CABA y el Conurbano Bonaerense. Los destinatarios estaban en:
- Dublín, Irlanda
- Bangkok, Tailandia
- Melbourne, Australia
- Cardiff, Gales
- Atenas, Grecia
- Mumbai, India
El total de droga incautada en estos envíos alcanzó los
1,7 kilogramos de cocaína.
Una condena anterior que suma años
Esta no era la primera vez que la justicia argentina sentenciaba a Tuider. El
11 de mayo de 2023, el mismo Tribunal N°1 del fuero penal económico la había condenado a
cuatro años y siete meses por envíos similares a Atenas y Mumbai, que contenían casi
600 gramos de cocaína entre ambos lotes.
Irónicamente, el paquete destinado a Mumbai estaba
disimulado dentro de sahumerios, una táctica que buscaba camuflar el olor característico de la droga.
El punto de quiebre: un paquete a Atenas
El
29 de septiembre de 2022, un control de rayos X en la
Terminal de Cargas Aéreas del Aeropuerto Internacional de Ezeiza detectó un paquete sospechoso antes de ser cargado en un vuelo de Lufthansa con destino a Atenas. Dentro de dos libros infantiles se ocultaba cocaína.
El remitente aparecía como
"Helena Anne Scott", con domicilio declarado en Bernal. Un mes después, la Policía de Seguridad Aeroportuaria detectó que esta mujer había regresado a la oficina de correo de la misma zona. Fue entonces cuando Theresa fue detenida.
El rosario de identidades falsas
La investigación reveló que Theresa operaba bajo múltiples identidades falsificadas:
- Helena Anne Scott (Anne es el segundo nombre de su madre)
- Belinda Anne Scott
- Melanie Joy Jacobs
- Rose Amber Smith
- Amma Abinah Bensah
Los documentos falsos fueron utilizados en oficinas del Correo Argentino en Bernal, Wilde y Lomas de Zamora. El Registro Nacional de las Personas confirmó que las fotos de los verdaderos titulares no coincidían con las imágenes en las copias utilizadas.
La vida tras las rejas: una reinserción inesperada
Actualmente, Theresa cumple su condena en el
Complejo VII de Ezeiza. Su ficha de calificaciones muestra un
10 en conducta y un buen concepto general.
En un giro sorprendente, la mujer que apenas hablaba español al momento de su detención
completó sus estudios primarios dentro del penal. Durante los juicios, la justicia tuvo que contratar una traductora pública para las audiencias.
El contexto: el valor diferencial de la cocaína
La elección de destinos como Tailandia e India no es casual. En estos países, el kilogramo de cocaína puede llegar a valer
hasta 25 veces más que en la Villa 31, lo que explica el riesgo asumido por los contrabandistas.
Además, las penas por narcotráfico en estos destinos son extremadamente severas, lo que añade un factor de peligro mortal a cada operación.
Los misterios sin resolver
Theresa nunca reveló quiénes eran sus proveedores locales de cocaína ni su red de contactos internacionales. En su declaración judicial, su defensa la presentó como una "mujer migrante, sin conocimiento del idioma español, de bajos recursos" que se dedicaba a la venta de cremas y perfumes, viviendo con su pareja, un hombre africano, en la Villa 31.
Registros online indican que enfrentó causas penales en
Brasil cerca de 2017, aunque los detalles permanecen oscuros.
Un patrón repetido: la conexión africana
En la última década, múltiples hombres africanos, particularmente de nacionalidad nigeriana, fueron procesados y condenados por envíos similares desde pensiones de Avellaneda hacia ciudades de China. Sin embargo, Theresa se distingue por el uso sistemático de identidades falsas, una táctica menos común entre estos operadores.
La gran incógnita que la justicia argentina no ha podido desentrañar es:
¿quiénes son los destinatarios del otro lado del mundo? La red internacional que recibe estas encomiendas permanece en las sombras.
Fuente: Infobae