09/08/2026 01:10 - General
El 20 de junio de 2026 se conmemora el 206º aniversario del fallecimiento de Manuel Belgrano, el abogado que se convirtió en general y creó la bandera celeste y blanca que hoy representa a toda la República Argentina.
Sin embargo, su partida fue muy diferente a lo que su inmenso legado merecía. Belgrano murió en la pobreza, rodeado apenas por unos pocos familiares y amigos leales, en una Buenos Aires que ni siquiera publicó una línea sobre su deceso.
El 11 de septiembre de 1819, Belgrano entregó el mando de su ejército al general Francisco Fernández Cruz y emprendió viaje hacia la provincia de Tucumán para conocer a su pequeña hija Manuela Mónica del Corazón de Jesús, fruto de su romance con María Dolores Helguero y Liendo.
Al pasar por las afueras de la ciudad de Córdoba (en el centro de Argentina), el gobernador Manuel Antonio Castro salió a recibirlo acompañado por los jefes de la guarnición local. Pero lo que más lo conmovió fue el gesto de sus soldados: cuando los 25 hombres de su escolta se retiraban, espontáneamente desmontaron de sus caballos para despedir a su jefe.
"Adiós nuestro general: Dios vuelva a Vuestra Excelencia la salud y le veamos cuanto antes en el ejército"
Belgrano, profundamente emocionado, le escribió una carta al gobernador Castro durante el descanso en una posta (estación de descanso para viajeros). Esa fue la última vez que sería aclamado en vida.
Manuel Belgrano fue un abogado, economista, periodista y militar argentino (1770-1820). Es considerado uno de los "Padres de la Patria" por su rol fundamental en la independencia argentina. Creó la bandera nacional el 27 de febrero de 1812 en la ciudad de Rosario.
Belgrano planeaba quedarse en Tucumán, pero un motín que instaló a Bernabé Aráoz en la gobernación lo dejó injustamente preso. Incluso querían ponerle grilletes (cadenas para los tobillos), ya que sus extremidades estaban deformadas por la hidropesía (acumulación de líquido en el cuerpo).
Con 49 años y una salud deteriorada, decidió regresar a Buenos Aires para morir. El Estado le debía 18 sueldos, y la fortuna de 40.000 pesos que recibió como premio por sus victorias militares en las batallas de Salta y Tucumán la había donado para crear cuatro escuelas públicas en las provincias de Tarija (actualmente en Bolivia), Jujuy, Tucumán y Santiago del Estero.
Belgrano donó íntegramente su premio militar para la educación pública. Tan entusiasmado estaba que el 25 de mayo de 1813 elaboró un reglamento para esas instituciones educativas. Las escuelas demorarían décadas en construirse.
Con los 2.000 pesos que le prestó su amigo José Celedonio Balbín, en febrero de 1820 emprendió el extenuante viaje a Buenos Aires. Sus piernas hinchadas por la hidropesía obligaban a bajarlo en andas (litera para transportar personas) en cada posta para llevarlo directamente a la cama.
Lo acompañaban su médico personal Joseph Redhead —que le había enviado el general Martín Miguel de Güemes— y un par de ayudantes. A lo largo del trayecto, solo recibió hostilidad y frialdad.
Joseph James Thomas Redhead, nacido en Edimburgo (Escocia) en 1765, era un médico con extensa formación europea que llegó a Potosí (actual Bolivia) en 1806 para suministrar la vacuna contra la viruela. Se instaló en Salta y se convirtió en médico personal y amigo de Belgrano.
Redhead lo trató del paludismo con medicamentos basados en la corteza del árbol de quina (planta sudamericana usada para tratar la malaria) y estuvo a su lado en las batallas de Tucumán, Salta, Vilcapugio y Ayohuma, atendiendo heridos de ambos bandos.
También convocó al médico irlandés John Sullivan, de 23 años, graduado en el Colegio Real de Cirujanos de Londres, quien comenzó a atenderlo el 10 de abril de 1820. Sullivan, aficionado al clave (instrumento musical de teclado), tocaba música para distraer al paciente.
Belgrano llegó a Buenos Aires en marzo de 1820 y se estableció en la casa paterna sobre la calle Pirán, donde había nacido el 3 de junio de 1770.
Padecía hidropesía, problemas cardíacos y renales. Pasaba los días sentado en un sillón porque acostarse le dificultaba respirar. Las noches las pasaba en vela.
Un amigo, Balbín, lamentó: "Se vio abandonado de todos el general Belgrano, nadie lo visitaba, todos se retraían a hacerlo".
El 25 de mayo de 1820 hizo testamento declarándose soltero y sin descendencia, aunque encargó a su hermano Domingo Estanislao que se ocupara de la educación de su hija. Su hijo Pedro Rosas —criado por Juan Manuel de Rosas, futuro gobernador de Buenos Aires— solo conocería la identidad de su padre al alcanzar la mayoría de edad.
Belgrano cumplió 50 años el 3 de junio de 1820. Murió a las 7 de la mañana del martes 20 de junio de 1820, en una Buenos Aires anárquica que llegó a tener tres gobernadores distintos simultáneamente: Ildefonso Ramos Mejía, Estanislao Soler y el Cabildo (gobierno municipal).
Nadie publicó una línea sobre su muerte. Solo quienes leyeron el periódico Despertador Teofilantrópico Místico Político del Padre Francisco de Paula Castañeda se enteraron del fallecimiento, cinco días después.
El cuerpo fue llevado al Convento de Santo Domingo, donde el doctor Sullivan practicó la autopsia. Encontró mucho líquido en el abdomen, un tumor en la región del epigastrio derecho, el hígado y el bazo agrandados, y un corazón "de dos puños".
El 27 de junio de 1820 fue enterrado en el atrio del convento, vestido con el hábito de los dominicos y en un ataúd de pino cubierto con paño negro, tapado con cal.
Recién el domingo 29 de julio de 1821, más de un año después, el gobierno de Martín Rodríguez organizó los funerales que merecía. A las 9 de la mañana, el cortejo partió de su casa.
Participaron brigadieres y coroneles, autoridades civiles y eclesiásticas. En cada esquina se detenían para rezar. Desde el Fuerte (sede del gobierno colonial), cada media hora se disparaba un cañón con la bandera a media asta. Las campanas de las iglesias tocaban a muerto.
Los comercios permanecieron cerrados y no había gente en las calles.
Desde 1938, la Ley N.º 12.361 establece el 20 de junio como Día de la Bandera, promulgada durante la presidencia de Roberto Marcelino Ortiz.
Belgrano creó la bandera el 27 de febrero de 1812 en la ciudad de Rosario (provincia de Santa Fe), instalando las baterías Libertad e Independencia para fortificar la costa del río Paraná. Comunicó al Primer Triunvirato (gobierno de ese momento):
"Siendo preciso enarbolar bandera, y no teniéndola, la mandé hacer blanca y celeste, conforme a los colores de la escarapela nacional"
Hoy, a 206 años de su muerte, el Ejército Argentino rinde homenaje al prócer que pasó a la inmortalidad como creador de la Bandera, pensador, estratega y conductor militar.
Los restos de Manuel Belgrano descansan actualmente en el Convento de Santo Domingo en Buenos Aires, en un mausoleo que fue inaugurado el 20 de junio de 1903. El convento se encuentra en la calle Defensa al 400, en el barrio de San Telmo, y puede ser visitado por el público.
En la Casa Histórica de la Independencia en Tucumán, una llama votiva recuerda su memoria junto a la de otros próceres de la independencia argentina.
Fuente: Infobae - El adiós de Manuel Belgrano | Argentina.gob.ar - Manuel Belgrano, creador de la Bandera
Alfredo S. Quiroga