El primer ministro británico, Andy Burnham, enfrentó este miércoles su primera sesión de Preguntas al Primer Ministro (PMQs) con un duro intercambio sobre la economía. Mientras los costos de endeudamiento del país alcanzan niveles no vistos desde 2008, Burnham atribuyó la fragilidad a la gestión previa de los conservadores y defendió sus planes de gasto, en medio de críticas de la oposición.

Un debut con presión: el primer PMQs de Burnham

Este miércoles 2 de septiembre de 2026, el primer ministro del Reino Unido, Andy Burnham, protagonizó su primer cara a cara con la líder de la oposición conservadora, Kemi Badenoch, en la sesión de Preguntas al Primer Ministro (PMQs). El ambiente estaba cargado: los mercados financieros observaban con atención y la economía británica mostraba signos de tensión.

El contexto no podía ser más desafiante. Los costos de endeudamiento del Reino Unido habían aumentado en los días previos, con los bonos a 10 años subiendo 4 puntos básicos, alcanzando su nivel más alto desde junio de 2008. Este incremento se atribuyó principalmente a un alza en los precios del petróleo, aunque algunos economistas también lo vincularon con la reciente declaración de Burnham sobre el control público de los servicios públicos.

“La herencia conservadora ha dejado nuestra economía vulnerable”, afirmó Burnham, rechazando comparaciones con el gobierno de Liz Truss.

La defensa de Burnham: culpa a los conservadores y promete disciplina

En su intervención, Burnham fue contundente: “La herencia conservadora ha dejado nuestra economía vulnerable”. El primer ministro rechazó las comparaciones con el gobierno de Liz Truss, cuyo mini-presupuesto de 2022 provocó un colapso en los mercados. En cambio, destacó que su gobierno ya había tomado medidas, como “recortar impuestos” al reducir el IVA en las facturas de energía, y aseguró que sus compromisos de gasto estaban financiados.

Sin embargo, Burnham no descartó subidas de impuestos en el próximo presupuesto de otoño, lo que generó especulaciones. El canciller, John Healey, ya fijó una fecha temprana para el presupuesto, con el objetivo de reducir la incertidumbre en los mercados.

La crítica de Badenoch: “complacer a todos” no es liderar

La líder conservadora, Kemi Badenoch, no dejó pasar la oportunidad para atacar. Acusó a Burnham de “complacer a todos” en lugar de liderar, y señaló que el costo del endeudamiento es mayor que bajo Liz Truss. Además, criticó que el primer ministro no rechazara ninguna solicitud de gasto, lo que, según ella, refleja una falta de responsabilidad fiscal.

Badenoch también aprovechó para anunciar una reorganización en su gabinete en la sombra: despidió a Mel Stride, ex canciller en la sombra, y lo reemplazó con Andrew Griffith, exministro del Tesoro bajo Truss. Un movimiento que busca endurecer la postura económica de la oposición.

La presión de los mercados y la advertencia de Jim O'Neill

Uno de los momentos más tensos llegó con la intervención de Jim O'Neill, aliado de Burnham y exministro del Tesoro. O'Neill advirtió que la declaración de Burnham sobre el control público de los servicios públicos fue “lo último que los inversores quieren escuchar”, y señaló que los operadores están preguntando “quién será realista sobre la deuda y el gasto”.

Esta advertencia refleja la delicada situación económica del Reino Unido, que enfrenta una combinación de alta inflación, deuda creciente y presiones externas por el aumento del petróleo. A pesar de ello, Burnham defendió su gestión, mencionando el crecimiento más rápido del G7 y la reducción del déficit como logros de su gobierno.

Defensa y gasto militar: un compromiso en duda

Otro tema candente fue el gasto en defensa. Burnham fue presionado sobre su compromiso de alcanzar el 3% del PIB para 2030. En su respuesta, pareció implicar que ocurriría, pero solo ha prometido formalmente un 3.5% para 2035, lo que generó confusión sobre las fechas y los objetivos reales.

La oposición aprovechó para cuestionar la coherencia de sus promesas, mientras que los analistas señalan que el gasto en defensa será un tema clave en los próximos presupuestos, especialmente en un contexto de tensiones geopolíticas.

Un futuro incierto pero con esperanza

A pesar de las críticas y la presión de los mercados, Burnham se mostró confiado en que su gobierno puede superar los desafíos. “Mantendremos la disciplina fiscal”, aseguró, y destacó que su prioridad es “reducir la carga sobre los ciudadanos” mientras se invierte en servicios públicos.

El primer PMQs de Burnham dejó claro que el camino no será fácil, pero también mostró a un líder dispuesto a defender sus políticas. Con un presupuesto de otoño en el horizonte y una oposición renovada, los próximos meses serán cruciales para definir el rumbo económico del Reino Unido.

Fuente: The Guardian