Una carrera que se tensa: los números de la disputa
El panorama político de Brasil ingresó en una fase de máxima tensión de cara a las elecciones presidenciales del 4 de octubre de 2026. Según la encuesta de Quaest publicada la semana pasada, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva (PT) lidera las intenciones de voto con el 38%, mientras que el senador Flávio Bolsonaro (PL) lo sigue con el 31%. En el sondeo anterior, la ventaja era de 9 puntos (39% contra 30%), lo que evidencia un acortamiento de la distancia.
La carrera se ha vuelto reñida y Bolsonaro Jr. se acerca cada vez más a alcanzar al mandatario.
Los lanzamientos de campaña: contrastes y polémicas
El fin de semana pasado se realizaron los actos de lanzamiento oficial de ambas candidaturas, y no pudieron ser más diferentes. Flávio Bolsonaro eligió la icónica avenida Copacabana en Río de Janeiro el domingo 16 de agosto, pero el evento resultó un fracaso de convocatoria que no logró ocupar ni una cuadra, convirtiéndose rápidamente en objeto de burla en las redes sociales. A pesar de la escasa asistencia, el discurso del hijo del expresidente Jair Bolsonaro (hoy con prisión domiciliaria) fue una declaración de principios: reafirmó su alineamiento total con la agenda de Donald Trump y propuso catalogar al Primer Comando de la Capital (PCC), al Comando Vermelho y a las milicias del narcotráfico como organizaciones terroristas, en línea con la definición del gobierno estadounidense.
La presencia de Javier Milei como invitado especial en la convención del PL, celebrada el 25 de julio en San Pablo, selló el respaldo internacional al proyecto opositor. El acto reunió a más de mil simpatizantes y contó con una atmósfera de fuerte carga política.
Por el lado oficialista, Lula da Silva inició su campaña apelando a la memoria histórica en el Estadio Primeiro de Maio, en Vila Euclides, el lugar donde entre 1978 y 1980 surgieron las huelgas metalúrgicas que desafiaron a la dictadura y dieron origen al PT. Sin embargo, el escenario nostálgico contrasta con la realidad de un gobierno que, según analistas, se ha convertido en un "Frente Amplio" que gobierna junto a sectores de la derecha tradicional.
El petróleo en el Amazonas: la contradicción ambiental de Lula
En medio de la campaña, Lula celebró el lunes el reciente descubrimiento de petróleo cerca de la desembocadura del río Amazonas y defendió la exploración de nuevas reservas en el norte del país como una cuestión de "soberanía nacional" y un potencial "pasaporte hacia el futuro".
El avance petrolero generó fuertes críticas de sectores ambientalistas e indígenas, que presentaron demandas contra el gobierno y Petrobras, señalando que las comunidades tradicionales no fueron consultadas adecuadamente, que se subestimaron los riesgos de derrames y que no se evaluaron suficientemente los impactos climáticos. Petrobras sostiene que sus perforaciones nunca provocaron derrames, mientras que el Ministerio Público Federal pidió información sobre los riesgos ambientales de las nuevas exploraciones.
La apuesta expone una contradicción en la estrategia de Lula, ya que Brasil defendió durante su gobierno el abandono gradual de los combustibles fósiles y promovió esa postura durante la COP30 celebrada el año pasado en Pará, mientras ahora impulsa nuevas inversiones petroleras.
El Congreso: el desafío de gobernar con la centro derecha
Las elecciones del 4 de octubre no solo definirán al próximo presidente, sino también la composición del Congreso y los gobiernos de los estados. Según la periodista y analista internacional Eleonora Gosman, el escenario legislativo podría cambiar poco respecto de la actualidad: "No creo que la centro derecha sea dejada de lado, es más, creo que los diputados y senadores van a ser como ahora, no va a haber cambios realmente sustanciales dentro del Congreso".
Uno de los principales puntos de tensión son las llamadas enmiendas parlamentarias, partidas del presupuesto federal que se distribuyen entre los legisladores para destinarlas a proyectos en sus zonas de influencia electoral. Este mecanismo se transformó en uno de los aspectos más controvertidos de la política brasileña: "Esto se ha convertido en un factor de corrupción muy importante del propio Congreso y es un poco difícil también eliminarlo", sostuvo Gosman en diálogo con +Perfil.
Lula pretende revisar el sistema, pero enfrenta una dificultad política central: necesita negociar permanentemente con una mayoría de centro derecha que le pone condiciones. "Hay que gobernar con una centro derecha que te pone condiciones en realidad", señaló la analista.
La campaña en Buenos Aires: los brasileños en Argentina
El Partido de los Trabajadores también lanzó en Buenos Aires la candidatura de Lula, con un acto organizado por el Núcleo del Partido dos Trabalhadores (NPT) Argentina en el Bar Cultural La Paz Arriba, con feria comunitaria y números artísticos. La coordinadora del organismo, Renata Codas, advirtió sobre "el avance de la extrema derecha en el mundo y en el continente" y enumeró cuatro hitos del proceso electoral: la victoria de Dilma Rousseff en 2014, el apresamiento de Lula y la elección de Jair Bolsonaro en 2018, la liberación de Lula en 2022 tras 580 días preso, y el intento de ruptura institucional del 8 de enero de 2023.
Codas también apuntó contra los prófugos del atentado a la democracia brasileña que residen en Argentina: "Muchos prófugos viven y residen acá hoy en día. Algunos tienen incluso asilo político; protección del Estado argentino", subrayó. El acto convocó a los más de 13.000 migrantes brasileños que viven en el país.
Un dato que condiciona: la jornada 6x1
Un punto de quiebre fundamental en la campaña es la reforma de la ley laboral. A pesar de que más del 70% de la población apoya la abolición de la jornada 6x1 (seis días de trabajo por uno de descanso), Lula evitó mencionar el tema durante su discurso de más de una hora en Vila Euclides. Peor aún, el proyecto para eliminar dicha jornada fue archivado en el Senado con votos de la propia base aliada del gobierno.
La oposición, por su parte, defiende jornadas extenuantes y se opone abiertamente a la demanda popular del fin del sistema 6x1, en línea con su alineamiento al trumpismo internacional.
Qué sigue: a menos de dos meses de los comicios
Con las encuestas mostrando una tendencia a la paridad, las elecciones brasileñas se perfilan como un evento de alto impacto para toda la región. La primera vuelta será el 4 de octubre de 2026, y de ser necesario, el balotaje está previsto para el 25 de octubre. La comunidad internacional observa con atención, ya que Brasil es la mayor economía de América Latina y un actor clave en la agenda climática y energética global.