01/08/2026 03:04 - Internacionales
La ciudad autónoma española de Ceuta, ubicada en el extremo norte de África y frontera terrestre de la Unión Europea con Marruecos, ha sido escenario de una crisis migratoria de magnitudes nunca antes vistas. Según informaron medios internacionales, entre el 30 y 31 de julio de 2026, más de 50.000 personas (algunas fuentes elevan la cifra a 60.000) ingresaron nadando desde Marruecos en menos de 48 horas, superando el espigón de El Tarajal.
Lamentablemente, las authorities españolas confirmaron el fallecimiento de al menos 57 personas por ahogamiento durante el intento de cruce. Ante la magnitude de la situación, el presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, calificó el hecho como un ataque a la integridad territorial y ordenó el despliegue del Ejército, la Guardia Civil y la instalación de boyas de contención en el agua.
El origen de esta avalancha sería una combinación de factores. Según detalló Infobae, una reciente sentencia del Tribunal Supremo de España prohibió las llamadas devoluciones en caliente en el mar, argumentando que el agua no constituye una frontera física. Esto, sumado a la difusión de rumores en redes sociales y a la calma del mar en esta época del año, habría sido aprovechado por mafias de trata de personas para incentivar el cruce.
En un escenario de rápida resolución, el Ministerio del Interior español informó que más de 48.000 personas habrían regresado voluntariamente a Marruecos a un ritmo de 150 por minuto, gracias a la cooperación entre ambos países. La Comisión Europea confirmó que ninguna persona logró avanzar hacia el continente europeo.
Italia, a través de su ministra Giorgia Meloni, suspendió temporalmente el acuerdo Schengen con España por un mes, implementando controles en fronteras aéreas y marítimas. Desde EE.UU., Donald Trump alertó desde Camp David sobre el evento, comparándolo con una invasión.
En medio del caos, afloraron historias de humanidad. Un matrimonio argentino, Rosario Álvarez Gaona y Miguel Palomo Montero, residentes en Ceuta desde 2003, relató a La Nación su experiencia. A pesar de vivir situaciones anteriores en 2005 y 2021, aseguraron que nunca vieron algo tan desbordante, pero destacaron un punto fundamental: el civismo y la paz.
"Fue increíble ver tanta gente deambulando por las calles. Por más que te sientas invadido, te da pena. Tenía dos jovencillos comiéndose un bocadillo en la puerta de casa. Subí, agarré dos latas de 7-Up y se las llevé".
Los testimonios resaltan la labor de organizaciones como Cáritas, Cruz Roja y el Banco de Alimentos, junto a los militares que repartieron agua bajo un calor tórrido. La comunidad ceutí, pese al colapso temporal del suministro de víveres, abrió sus puertas para ayudar a quienes lo necesitaban, demostrando que la solidaridad puede brillar incluso en los momentos más oscuros.
Ceuta es una ciudad española de unos 85.000 habitantes situada en la costa mediterránea de África, delimitada por una valla de 8 kilómetros que la separa de Marruecos. Junto con Melilla, son los únicos territorios de la Unión Europea en el continente africano, convirtiéndolas en un punto estratégico y histórico de fricción migratoria.
Alfredo S. Quiroga