El cantante de cumbia 420 sorprendió en PH, Podemos Hablar al confesar las propuestas más insólitas que recibió en la intimidad. Desde la "lluvia dorada" hasta golpes y asfixia erótica, el músico contó qué límites decidió no cruzar y por qué el miedo al escrache también influyó en sus decisiones.

L-Gante sin filtros: las confesiones íntimas que paralizaron el estudio de PH

El referente de la cumbia 420, Elián Valenzuela, fue uno de los invitados estelares del último programa de PH, Podemos Hablar (Telefe), emitido el 22 de agosto de 2026. En la sección donde los famosos deben avanzar al punto de encuentro si recibieron un pedido rarísimo en la intimidad, L-Gante fue el primero en dar el paso y no dudó en contar los detalles más impactantes de su vida privada.

Con su característico estilo directo, el músico comenzó relatando: "Me han pasado bastantes, pero una extraña y una que me generó, me puso medio atento, ¿viste? De si hacerlo o no". Lo que vino después dejó boquiabiertos a los presentes en el estudio.

El pedido de "lluvia dorada" que rechazó de inmediato

La primera revelación fue contundente: una persona le pidió que le orine en el rostro, una práctica conocida popularmente como "lluvia dorada" (técnicamente llamada urofilia o urolagnia). Ante la pregunta directa de Andy Kusnetzoff sobre si había accedido, L-Gante fue tajante: "No. Se me hizo muy extraño".

El cantante incluso recordó con precisión qué le dijo a quien se lo propuso: "Es hasta acá. Disculpá, pero hasta ahí no llego". Una respuesta que dejó en claro que, pese a la confianza que puede existir en un encuentro íntimo, esa fue una práctica con la que no se sintió cómodo y decidió no avanzar.

Golpes en la cara y presión en el cuello: la segunda propuesta que lo hizo dudar

Pero esa no fue la única anécdota que L-Gante trajo a la conversación. El músico también recordó otra situación que le generó dudas, aunque por razones distintas. En aquella oportunidad, la persona con la que estaba le solicitó incorporar golpes y presión intensa en el cuello durante el encuentro.

"Me exigían golpes, pero también en la cara, en la mejilla. Y apretón del cuello, pero fuerte, fuerte", describió el artista. A diferencia del primer caso, donde el rechazo fue inmediato por la naturaleza del pedido, en este la vacilación tuvo otro origen: el tiempo que llevaba conociendo a esa persona.

"La persona era conocida hace muy poco y me causaba una duda, ¿viste? Su personalidad", explicó. La desconfianza no pasaba por la práctica en sí misma sino por no saber bien con quién estaba tratando.

El miedo al escrache: "Ya veo que después saltaban con cualquiera"

El conductor fue más lejos en su interpretación y le planteó si detrás de esa duda también había un temor a las consecuencias públicas de acceder a ese tipo de pedidos. L-Gante no lo desmintió: "Ya veo que después saltaban con cualquiera", respondió, con una frase que dejó abierta la lectura sobre cuánto pesan las posibles repercusiones mediáticas a la hora de tomar decisiones en la intimidad.

Andy Kusnetzoff, por su parte, reflexionó sobre el tema: "Es un terreno difícil porque a vos te habilita la persona, pero a su vez es un lugar donde, en otra persona que no te habilitan, es violencia".

Qué son la urofilia y la asfixia erótica: los riesgos que pocos conocen

Las declaraciones del referente de la cumbia 420 pusieron sobre la mesa dos prácticas sexuales que, si bien son más comunes de lo que se cree, conllevan riesgos importantes. La urofilia, también conocida como urolagnia o popularmente "lluvia dorada", es una práctica en la que una persona obtiene excitación al orinar sobre su pareja o al ser orinada por ella. Se la suele mencionar dentro del grupo de las parafilias o fetiches sexuales.

Por su parte, la asfixia erótica consiste en restringir de manera parcial la respiración, ya sea de la pareja o de uno mismo, con el objetivo de intensificar el placer sexual. Se trata de una práctica de alto riesgo para la salud: puede provocar hipoxia, es decir, una disminución del oxígeno que llega al cerebro, con consecuencias graves como daño cerebral, alteraciones cognitivas, trastornos de salud mental e incluso la muerte. Especialistas en neurología advierten que las células cerebrales comienzan a dañarse a los pocos minutos de la interrupción del suministro de oxígeno.

La dura historia de su infancia que también contó en PH

Además de estas revelaciones, L-Gante compartió un duro momento de su infancia que lo marcó para siempre. El cantante relató que a los 13 o 14 años, un tío que se mudó a su casa tras separarse de su esposa, lo despertó una mañana con un desayuno muy particular: "Una línea en un plato. Yo nunca había probado eso… lo probé. A los 13, 14 años, fui creciendo y lo entendí bastante y dije: Ah, un hijo de… Aparte que me ha costado luchar con eso. Eso me ha marcado".

La confesión generó un profundo impacto en el estudio y en las redes sociales, donde los fragmentos del programa se viralizaron rápidamente.