El gigante del fast fashion Shein debutará en la Bolsa de Hong Kong el 1 de septiembre con una valuación cercana a los US$27.000 millones, muy por debajo de los US$100.000 millones que llegó a valer en el mercado privado. La empresa enfrenta críticas por su impacto ambiental y multas en Europa.

Un debut largamente esperado

La empresa de moda rápida Shein confirmó este lunes que debutará en la Bolsa de Hong Kong el 1 de septiembre de 2026, en una oferta pública inicial (IPO) que busca recaudar hasta HK$13.860 millones (US$1.770 millones). La compañía, fundada en China y con sede actual en Singapur, obtuvo la aprobación de Pekín el mes pasado para cotizar en la plaza hongkonesa.

Según los documentos presentados, Shein venderá 280 millones de acciones a un precio de entre HK$47,60 y HK$49,50 por acción. En el extremo superior de ese rango, la valuación de la empresa alcanzaría los US$27.000 millones, un 70% menos que el pico de casi US$100.000 millones que llegó a tocar en el mercado privado hace cuatro años.

De la cima a la realidad

La caída en la valuación refleja los desafíos que enfrenta Shein: desaceleración del crecimiento, aumento de costos y cambios en las condiciones del mercado. La empresa, conocida por vender vestidos de US$5 y jeans de US$10 en unos 160 países, también ha sido objeto de escrutinio por su huella ambiental y las condiciones laborales en su cadena de suministro.

Los planes de cotizar en Nueva York y Londres se habían visto frenados en los últimos años por obstáculos regulatorios, según informes de prensa. La mudanza de su sede a Singapur entre 2021 y 2022 fue interpretada por analistas como un intento de evitar el creciente escrutinio global sobre las empresas chinas.

Números que impresionan

A pesar de las controversias, Shein sigue siendo un gigante del comercio electrónico. A finales de 2025, su base de clientes europeos alcanzó los 156 millones de usuarios mensuales promedio, lo que la convierte en una de las plataformas más grandes del continente, junto a AliExpress (193 millones) y Amazon (unos 180 millones).

La empresa planea utilizar los fondos recaudados para financiar sus capacidades tecnológicas y expandir su presencia internacional.

Protestas y multas en Europa

En noviembre pasado, Shein abrió su primera tienda física en el emblemático almacén BHV de París. La inauguración atrajo a cientos de clientes, pero también a decenas de manifestantes que denunciaron condiciones laborales inhumanas en sus proveedores, el costo ambiental de vender ropa no diseñada para durar y la competencia desleal contra el comercio minorista tradicional.

La empresa asegura que exige a sus proveedores el cumplimiento de estrictos estándares y que no tolera el trabajo forzoso. Sin embargo, en Francia también fue criticada por la venta de muñecas sexuales con apariencia infantil, lo que la llevó a prohibir todos los productos de ese tipo en su plataforma.

En junio, las autoridades francesas impusieron a Shein dos multas por más de 22 millones de euros (US$25,1 millones) por problemas de trazabilidad de productos, etiquetado ambiental y plazos de entrega. La empresa anunció que apelará las sanciones, que consideró “desproporcionadas”. En total, Shein ha pagado más de 210 millones de euros en multas en Francia a lo largo de los años, e Italia también le impuso sanciones por presuntas declaraciones ambientales engañosas.

Contexto: aranceles y comercio global

La salida a bolsa de Shein se produce en un momento de tensiones comerciales. La Unión Europea introdujo recientemente un cargo aduanero de 3 euros sobre paquetes pequeños para frenar las importaciones chinas baratas, una medida que podría afectar el modelo de negocio de Shein.

Con su debut en Hong Kong, Shein busca recuperar terreno en los mercados de capitales, aunque su valuación reducida refleja un panorama más cauteloso para el sector del fast fashion.