El Departamento de Estado notificó al Congreso el cierre de misiones en Canadá, Granada, Japón, Indonesia y Camerún. Impulsada por recortes bajo la gestión de Marco Rubio, la medida genera preocupación entre legisladores que temen que Beijing ocupe el lugar dejado por Washington.

Un mapa diplomático en transformación

Según informó el diario británico The Guardian en su edición del 5 y 6 de agosto de 2026, el Departamento de Estado de Estados Unidos notificó al Congreso el plan para cerrar cinco consulados y misiones en el extranjero. La decisión se enmarca en una política de recortes presupuestarios y reevaluación de relaciones bilaterales desde el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca en enero de 2025.

Las misiones diplomáticas que dejarán de operar se encuentran en:

  • St George's, Granada (Caribe)
  • Nagoya, Japón (Asia)
  • Medan, Indonesia (Asia)
  • Douala, Camerún (África)
  • Winnipeg, Canadá (Norteamérica)

Para entender el contexto, es importante recordar que un consulado se diferencia de una embajada en que su función principal es asistir a ciudadanos propios en el exterior, facilitar trámites migratorios y promover intereses comerciales regionales, sin intervenir en políticas de Estado. El cierre de estas oficinas reduciría la capacidad de EE.UU. para mantener una presencia cercana en dichas zonas.

Reducción de personal y vacancias

El proceso es supervisado por el secretario de Estado, Marco Rubio. En 2025, el Departamento de Estado despidió a más de 1.300 empleados, incluyendo 246 oficiales del Servicio Exterior y 1.107 funcionarios civiles. Actualmente, más de la mitad de los 195 puestos de embajadores de EE.UU. en el mundo permanecen vacantes, incluyendo ubicaciones clave como Alemania, Cuba, Egipto, Arabia Saudita y Pakistán, según la Asociación del Servicio Exterior Estadounidense.

Preocupación en el Congreso

Legisladores demócratas han cuestionado la medida. La senadora Jeanne Shaheen, principal demócrata en el comité de Relaciones Exteriores del Senado, advirtió que China tiene presencia en tres de las cinco locaciones que EE.UU. abandonará.

En el caso específico de Winnipeg, su cierre ha generado críticas en Canadá, un país sobre el cual Trump impuso recientemente aranceles del 50% a diversos productos. Brad Kirbyson, ex especialista político que trabajó allí durante 20 años, mencionó a la CBC que la medida podría perjudicar la conexión comercial y de inversión con la provincia de Manitoba.

La perspectiva oficial y el futuro

Frente a las críticas, un portavoz del Departamento de Estado indicó que están comprometidos a asegurar que su huella diplomática sea eficiente, efectiva y entregue resultados para el pueblo estadounidense. Además, refutaron que China vaya a llenar un vacío diplomático, sugiriendo revisar la ayuda que Beijing brindó en el terremoto de Venezuela o el brote de ébola. La Oficina de Administración y Presupuesto de la Casa Blanca incluso propone un programa de cierre más amplio, de hasta 30 misiones en el extranjero.

Aunque la reducción de la presencia física genera debates sobre la influencia global, este escenario también abre una etapa de reevaluación y adaptación en las relaciones internacionales. Los expertos confían en que la diplomacia moderna, impulsada por nuevas tecnologías y enfoques multilaterales, encontrará formas innovadoras para mantener los lazos de cooperación y el diálogo entre las naciones, garantizando un futuro de entendimiento y progreso compartido.