06/08/2026 07:25 - General
Con la llegada del invierno 2026 en el hemisferio sur, las bajas temperaturas traen consigo un aumento considerable en los casos de resfríos e infecciones respiratorias en Argentina. Sin embargo, existe un gesto cotidiano que podría marcar la diferencia entre enfermarse o mantenerse saludable.
El especialista Carlos Sabagh explicó en detalle los mecanismos biológicos que explican por qué somos más vulnerables durante la temporada fría y cómo podemos protegernos de manera sencilla y efectiva.
El cuerpo humano tiene una prioridad clara cuando el termómetro baja: proteger los órganos vitales. Este proceso, conocido como vasoconstricción periférica, es el responsable de que nos sintamos más propensos a contraer virus durante el invierno.
"Cuando hace frío tenemos la nariz fría, las manos frías y los pies fríos. Esto sucede porque el organismo concentra el calor en el tronco para preservar los órganos vitales", explicó Sabagh. Es una estrategia de supervivencia que deja expuestas las extremidades y la cara.
Al reducirse el flujo sanguíneo en la nariz, también disminuye la presencia de glóbulos blancos. "En la nariz hay menos llegada de sangre y, con eso, menos defensas, lo que facilita que el virus penetre más rápidamente", advirtió el médico.
No solo nuestras defensas bajan; los virus encuentran un entorno favorable. Según detalló el especialista, los virus respiratorios sobreviven más tiempo en bajas temperaturas.
Utilizando una metáfora visual, Sabagh explicó: "Cuando hace frío, la capa protectora del virus se endurece como una gelatina, permitiendo que sobreviva más tiempo. Con el calor, esa capa se derrite". Además, señaló que la temperatura interna de la nariz en invierno ronda los 33 grados centígrados, el clima ideal para la replicación viral.
Frente a este panorama, la solución propuesta es accesible para todos: cubrir la nariz al salir a la intemperie. Ya sea con una bufanda, un pañuelo de lana o incluso un barbijo, esta barrera física ayuda a mantener la temperatura nasal, impidiendo que la vasoconstricción reduzca nuestras defensas locales y bloqueando la entrada de virus que flotan en el aire frío.
Para entender mejor el consejo, es útil saber qué ocurre dentro del cuerpo. La vasoconstricción es el estrechamiento de los vasos sanguíneos. Es una respuesta automática al frío: el cuerpo restringe el flujo de sangre hacia la piel, nariz, manos y pies para minimizar la pérdida de calor y mantener caliente el núcleo (corazón y pulmones).
Si bien esto protege nuestros órganos vitales, el efecto secundario es una reducción de las células inmunes en las vías respiratorias superiores, que son la puerta de entrada habitual para los resfríos.
Fuente: Que Pasa Salta / Contexto Tucumán
Alfredo S. Quiroga