Un pequeño dispositivo implantado en el pecho está devolviendo la calidad de vida a personas con angina refractaria, una condición que afecta a unos 300.000 pacientes en Inglaterra. Un nuevo estudio, el más grande del mundo, revela que reduce el dolor en tres de cada cuatro casos. ¿Podría convertirse en un tratamiento estándar?

La angina de pecho es un síntoma de enfermedad cardíaca que se manifiesta como dolor en el pecho, cuello, hombros o brazos, y que aparece cuando el corazón no recibe suficiente oxígeno. Para la mayoría, los medicamentos y los stents son suficientes. Pero para quienes padecen angina refractaria —aquella que persiste a pesar de los tratamientos convencionales—, cada día puede ser una batalla contra el dolor y el miedo.

Ahora, un implante experimental llamado coronary sinus reducer (CSR) está ofreciendo una luz de esperanza. Un estudio observacional, el más grande realizado hasta la fecha, ha demostrado que el 75% de los pacientes experimenta una reducción significativa del dolor en el pecho dentro de los seis meses posteriores a la implantación.

El caso de Cristian Jensen

Cristian Jensen, un diseñador de empaques de 64 años, es uno de los beneficiados. Antes del implante, sufría cinco ataques de angina por semana, cada uno con un dolor agudo que le recordaba el infarto que sufrió en 2007. Ahora, tiene un ataque cada una o dos semanas y ha recuperado la confianza para caminar más lejos y subir escaleras sin temor.

'Es un alivio increíble, tanto físico como emocional, poder vivir mi vida con normalidad, sin sentir que estoy limitado todo el tiempo', afirma Jensen.

Su historial cardíaco es largo: diagnosticado con angina a los 28 años, cirugía a corazón abierto, ocho stents y medicación constante. En 2021, el cardiólogo Dr. Ranil de Silva le colocó el CSR en el Royal Brompton Hospital de Londres, un centro de referencia del NHS.

¿Cómo funciona el dispositivo?

El CSR es un pequeño dispositivo con forma de reloj de arena que se implanta cerca del corazón mediante cirugía de keyhole a través del cuello. Su función es estrechar una vena en la parte posterior del corazón, lo que redirige el flujo sanguíneo hacia las zonas del músculo cardíaco que reciben poco oxígeno.

Cada dispositivo cuesta al NHS £11.400 (aproximadamente 13.500 dólares). La mayoría de los pacientes regresan a casa el mismo día o al día siguiente, y las complicaciones graves son raras.

El estudio: 491 pacientes, 19 hospitales

La investigación, co-liderada por el Dr. de Silva y el Dr. Kevin Cheng, analizó a 491 personas con angina refractaria entre 2014 y 2024. De ellas, 474 recibieron el implante en 19 hospitales de Inglaterra y Escocia. Los resultados, publicados en The Guardian el 24 de agosto de 2026, muestran que el dispositivo es seguro y efectivo en la práctica clínica real.

El Dr. de Silva destaca que el CSR puede reducir los síntomas debilitantes, mejorar la calidad de vida, evitar hospitalizaciones y potenciar el bienestar mental. 'Muchos pacientes reportan que sus vidas se transforman y que recuperan la calidad de vida que deseaban', afirma.

Sin embargo, advierte que aún se necesitan más ensayos y la aprobación del NHS para que el CSR se convierta en un tratamiento estándar. Actualmente, solo una 'pequeña fracción' de los 300.000 pacientes con angina refractaria en Inglaterra ha recibido el implante.

Para Cristian Jensen, el implante ha sido un antes y un después: 'De repente, no tener esa ansiedad en el fondo de tu mente cambia tu vida'. Su testimonio refleja el impacto emocional de una enfermedad que no solo duele físicamente, sino que también condiciona la vida diaria.

El siguiente paso es que el NHS evalúe la financiación para ampliar el acceso a este tratamiento, que podría beneficiar a miles de pacientes más. Mientras tanto, la comunidad médica celebra un avance que, según el Dr. de Silva, 'potencialmente es un cambio de juego'.

Fuentes: The Guardian y British Heart Foundation.