09/06/2026 03:09 - Economia
Vista aérea del río Paraná con buques cargueros navegando por la hidrovía dragada, canales profundos bordeados por humedales del Delta entrerriano, infraestructura portuaria moderna con silos de granos, atardecer dorado sobre el agua, fotografía aérea profesional de comercio fluvial
El Gobierno nacional dio un paso clave en el proceso de concesión de la Hidrovía Paraná-Paraguay al preadjudicar la operación de la Vía Navegable Troncal al consorcio integrado por la empresa belga Jan de Nul y la firma argentina Servimagnus. La decisión, anunciada el 7 de junio de 2026, definirá el futuro del principal corredor fluvial del país durante los próximos 25 años.
La adjudicación comprende las tareas de dragado, mantenimiento y balizamiento de esta infraestructura estratégica por donde se moviliza cerca del 80 por ciento de las exportaciones argentinas, especialmente granos, derivados agroindustriales y productos vinculados al comercio exterior.
La propuesta seleccionada se impuso en la etapa final del proceso licitatorio, en la que también participó la compañía belga DEME. Ambas aceptaron el valor de referencia establecido por la Agencia Nacional de Puertos y Navegación (ANPyN), aunque finalmente la oferta encabezada por Jan de Nul fue considerada la más conveniente.
El procedimiento aún debe cumplir una instancia administrativa: la preadjudicación será publicada oficialmente y se abrirá un período de siete días para la presentación de observaciones o impugnaciones.
La Hidrovía Paraná-Paraguay es un corredor fluvial de aproximadamente 3.400 kilómetros que conecta el centro de Sudamérica con el océano Atlántico. Atraviesa Argentina, Brasil, Paraguay, Bolivia y Uruguay, constituyéndose en la principal vía de exportación de granos y derivados agroindustriales de la región. Su profundidad permite el tránsito de buques de gran porte que transportan la producción agropecuaria hacia los mercados internacionales.
La empresa Jan de Nul no es una desconocida en la región. La firma de origen belga fue protagonista de la concesión original de la Hidrovía iniciada en 1995 y participó durante más de dos décadas en el dragado y mantenimiento del corredor fluvial hasta el vencimiento de aquel contrato. Esta trayectoria le otorga un conocimiento profundo de las particularidades del río Paraná y sus desafíos técnicos.
Para el gobernador entrerriano, la profundización del canal de navegación representa una oportunidad estratégica. Un mayor calado permitiría potenciar el desarrollo de los puertos entrerrianos, facilitar la salida de la producción provincial y generar condiciones para atraer nuevas inversiones vinculadas al comercio exterior. Desde esa perspectiva, una Hidrovía más profunda y eficiente podría transformar al menos tres puertos de la provincia en alternativas competitivas dentro del sistema logístico nacional.
Sin embargo, la Hidrovía también genera cuestionamientos. Ambientalistas, pescadores e investigadores advierten sobre posibles impactos derivados del dragado y el refulado de sedimentos. Entre las observaciones más frecuentes se menciona la acumulación de materiales extraídos en sectores próximos a la costa entrerriana, lo que podría alterar el funcionamiento natural de riachos, arroyos y humedales del Delta.
Algunos especialistas sostienen que estas modificaciones contribuyen a fenómenos hidrológicos particulares, donde brazos interiores del Paraná registran alturas superiores a las observadas en el cauce principal, afectando el escurrimiento natural del agua y la dinámica ambiental de una de las regiones de humedales más importantes del país.
La nueva concesión vuelve a poner sobre la mesa una discusión que trasciende lo económico: cómo compatibilizar la necesidad de fortalecer la competitividad exportadora argentina con la preservación de ecosistemas cuya importancia ambiental resulta estratégica para el futuro de Entre Ríos y toda la cuenca del Paraná.
Fuente: El Heraldo - 7 de junio de 2026
Alfredo S. Quiroga
Conspiraciones