05/06/2026 15:50 - Salud
Médico consultando con paciente joven delgado sobre resultados de análisis de glucosa en sangre en consultorio médico moderno
La diabetes tipo 5, también conocida como "diabetes relacionada con la desnutrición" o "diabetes magra", fue reconocida formalmente por la Federación Internacional de Diabetes (FID) en abril de 2025. Esta nueva categoría de la enfermedad afecta principalmente a personas jóvenes con bajo peso corporal y antecedentes de malnutrición crónica, especialmente en regiones de Asia y África subsahariana.
A diferencia de la diabetes tipo 1 (enfermedad autoinmune donde el cuerpo deja de producir insulina) y la diabetes tipo 2 (relacionada con la resistencia a la insulina), el tipo 5 se caracteriza por un desarrollo insuficiente del páncreas debido a períodos prolongados de desnutrición, lo que limita la capacidad del órgano para producir insulina en cantidades adecuadas.
El principal riesgo radica en que los tratamientos estándar con insulina pueden ser perjudiciales e incluso mortales para estos pacientes. Debido a su extrema sensibilidad a la insulina, incluso dosis mínimas pueden provocar hipoglucemia severa (descenso peligroso del azúcar en sangre), lo que ha causado muertes en algunos casos.
La doctora Meredith Hawkins, directora del Instituto Mundial de Diabetes de la Facultad de Medicina Albert Einstein, advirtió que la clasificación errónea es un "problema muy generalizado" que provoca muertes por tratamiento inadecuado. "Muchos de estos jóvenes con los que nos hemos encontrado con frecuencia ya no se despertaron por la mañana", señaló.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoció esta afección como "diabetes relacionada con la desnutrición" en 1985, pero la retiró de las clasificaciones oficiales en 1997 ante la falta de consenso médico sobre si era diferente del tipo 2. La enfermedad prácticamente desapareció de los libros de texto médicos.
En abril de 2025, la FID volvió a reconocerla formalmente, impulsada por un estudio publicado en la revista The Lancet elaborado por más de 50 científicos. Actualmente, la OMS mantiene una posición cautelosa, señalando que no hay pruebas suficientes para confirmarla como categoría separada, aunque reconoce que su clasificación actual "no tiene en cuenta las características clínicas de todos los casos de diabetes".
Noella Mukumbi, una peluquera de 30 años de la República Democrática del Congo, fue diagnosticada con diabetes tipo 1 en 2023. Tras recibir inyecciones de insulina, comenzó a sufrir mareos, pérdida de equilibrio y desmayos. Tres años después, especialistas le indicaron que probablemente tenía diabetes tipo 5.
Actualmente vive en Uganda y, desde que le recetaron una menor cantidad de insulina junto con metformina (medicamento oral usado para diabetes tipo 2), su salud ha mejorado drásticamente: recuperó peso y su visión se aclaró.
Sophia Sharer, periodista londinense de 26 años, tuvo un peso muy inferior al normal durante gran parte de su infancia y adolescencia, llegando a ser hospitalizada. A los 23 años, análisis de rutina mostraron niveles de azúcar en sangre del rango diabético.
Tras descartar diabetes tipo 1 y formas genéticas raras, los médicos la diagnosticaron con diabetes tipo 2 "por falta de otra alternativa". Un científico que participó en la identificación del tipo 5 le indicó que probablemente compartía características de esta enfermedad, pero no existe una prueba diagnóstica formal en Reino Unido.
La comunidad científica está dividida sobre si el tipo 5 es una enfermedad independiente o simplemente una variante de otros tipos existentes.
| Posición | Argumentos |
|---|---|
| A favor (FID, científicos) | Es una forma separada relacionada con desnutrición crónica que afecta el desarrollo pancreático |
| En contra (OMS, algunos expertos) | Faltan pruebas diagnósticas definitivas; podría ser una forma de tipo 2 en personas delgadas |
El doctor V Mohan, presidente del Centro de Especialidades en Diabetes en Chennai (India), cuestiona: "Si es de tipo 5, dime cómo se diagnostica. Muéstrame un marcador".
La FID ha establecido un grupo de trabajo para desarrollar criterios diagnósticos formales y directrices de tratamiento. Las primeras investigaciones sugieren que algunos pacientes pueden responder a una mejor nutrición y administración cuidadosa de medicamentos.
Sin embargo, la falta de financiación sigue siendo un obstáculo importante, especialmente en un contexto de recortes en presupuestos sanitarios mundiales. Los investigadores temen que la afección se vuelva más común en regiones afectadas por guerra, hambruna e inseguridad alimentaria.
La doctora Hawkins advierte: "Parece que estamos al borde de una crisis alimentaria mundial muy grave. Esto significará muy malas noticias para la próxima generación".
Fuente: BBC News Mundo
Alfredo S. Quiroga
Conspiraciones