Imago Noticias
Fallece Roberto 'Tito' Pereyra, histórico trompetista del cuarteto cordobés
Desaparece la niña de 6 años Jimena Saravia en Salta: intensas búsquedas en Las Vertientes
Nicolás Cabré suspende la obra 'Ni media palabra' en Carlos Paz por una emergencia médica
Jimena Monteverde lanza ‘La Cocina Rebelde’ y rompe moldes en la TV
Marcelo Weigandt entrena separado mientras Boca decide su futuro
10/12/2025 08:04 • POLITICA • POLITICA
El Gobierno australiano aprobó una ley que obliga a los proveedores de servicios de redes sociales a cerrar las cuentas de usuarios que no hayan cumplido los 16 años de edad. La normativa, que entró en vigor el 1 de diciembre de 2025, requiere que cada plataforma verifique la edad mediante documentos oficiales antes de permitir el registro.
El decreto forma parte del Online Safety Act, una serie de iniciativas destinadas a combatir el ciberacoso, la difusión de contenidos dañinos y la adicción digital entre los jóvenes. Según el Ministro de Comunicaciones, “la evidencia científica muestra un vínculo entre el uso intensivo de redes sociales antes de los 16 años y trastornos de ansiedad, depresión y problemas de autoestima”.
Los adolescentes y sus familias han expresado opiniones divididas. En una encuesta realizada por la Universidad de Sydney, el 57?% de los menores de 16 años manifestó sentirse “frustrado” o “excluido”, mientras que el 68?% de los padres aprobó la medida, considerando que “es una herramienta necesaria para salvaguardar a sus hijos”.
Facebook, Instagram, TikTok y otras redes anunciaron que ajustarán sus sistemas de verificación de edad en las próximas semanas. La Comisión Australiana de Competencia y Consumidores (ACCC) supervisará el cumplimiento, imponiendo multas de hasta 10?millones de dólares australianos a quienes no cumplan la normativa.
Australia se suma a una tendencia global: Reino Unido y Canadá ya restrictivan el acceso a ciertas funciones de redes sociales para menores, mientras que Estados Unidos continúa debatiendo el tema en el Congreso. El nuevo veto australiano podría servir de modelo para futuras regulaciones en América Latina y Europa.