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08/12/2025 14:06 • SOCIALES • SOCIALES
Las enfermedades cardiovasculares siguen siendo la principal causa de muerte a nivel mundial. Según la OMS, representan el 31% de todas las defunciones. La dieta es uno de los pilares preventivos más poderosos: reducir la ingesta de ciertos alimentos disminuye la presión arterial, el colesterol LDL y la inflamación.
Ricas en nitratos y sodio, estas carnes aumentan el riesgo de hipertensión y aterosclerosis.
El alto contenido de azúcares simples eleva los triglicéridos y favorece la resistencia a la insulina.
Las grasas trans alteran el perfil lipídico, incrementando el colesterol malo y reduciendo el bueno.
Contienen grasas saturadas y azúcares ocultos que promueven la inflamación corporal.
Su alto contenido calórico y de sodio favorece la obesidad y la hipertensión.
El exceso de sodio eleva la presión arterial y compromete la función endotelial.
Carecen de fibra, lo que provoca picos de glucosa y contribuye al síndrome metabólico.
Según el cardiólogo José Abellán, la mayor amenaza proviene de productos con aditivos, preservantes y altas cantidades de azúcares y grasas. Ejemplos: comidas listas, sopas en polvo y productos “light” con edulcorantes artificiales.
Aurelio Rojas, cardiólogo del Hospital Universitario de Cádiz, afirma: “Los seis peores alimentos para tu corazón son los que contienen altas cantidades de sodio, azúcares simples y grasas trans. Evitarlos es una de las decisiones más simples y efectivas para cuidar la salud cardiovascular”.
José Abellán, cardiólogo y hemodinamista, añade: “El verdadero problema de la alimentación occidental es la proliferación de alimentos ultraprocesados. Su consumo regular está directamente relacionado con el aumento de la incidencia de infartos y accidentes cerebrovasculares”.
Adoptar una dieta basada en productos frescos – frutas, verduras, legumbres, granos integrales, pescado azul y aceite de oliva – permite reducir la ingesta de los factores de riesgo antes mencionados.
Implementar estos cambios es una estrategia respaldada por la evidencia científica y recomendada por los principales cardiólogos de Argentina y España.