Imago Noticias
Julieta Rossi rompe el silencio: foto con Agustín Monzón desata polémica y defensa de Melody Luz
Se viraliza un viejo tuit de Natacha Jaitt sobre Luciano Castro
Escándalo de puntualidad de Fátima Florez en la mesa de Mirtha Legrand y la visita de Javier Milei
Mirtha Legrand y Juana Viale confirman los invitados de sus segundas mesazas en Mar del Plata
Sofía Pachano rompe internet con su divertido video preparto y celebra el nacimiento de Vito
31/10/2025 17:23 • ECONOMIA
En octubre de 2025, tras meses de negociaciones, Estados Unidos y China anunciaron un nuevo acuerdo que facilita la exportación de soja estadounidense al mercado chino. El pacto incluye la reducción de aranceles y la agilización de procesos aduaneros, lo que debería impulsar volúmenes de comercio bilateral.
Los indicadores de la Bolsa de Rosario mostraron un repunte en el precio de la soja, el mayor alza mensual en casi cuatro años, impulsado por el optimismo de los compradores chinos. Los analistas de La Nación describieron el movimiento como "un notable impulso al mercado" que podría traducirse en precios más favorables para los productores.
Según Clarín, el acuerdo podría abrir una ventana de oportunidad para la industria argentina. Con China buscando diversificar sus fuentes, los exportadores argentinos podrían ganar cuota de mercado, especialmente si logran ofrecer precios competitivos y cumplir con los requisitos de calidad.
Aunque la tregua comercial genera expectativas, la Bolsa de Comercio de Rosario advirtió que la armonía entre EE.UU. y China sigue siendo frágil y que tensiones geopolíticas, como la reciente cumbre trilateral entre Trump y Xi Jinping, podrían reintroducir incertidumbre y complicar la logística de exportación.
Los productores argentinos deberán vigilar de cerca la evolución de los precios y la demanda china. La capacidad de adaptación a los nuevos requisitos de certificación y la mejora de la infraestructura de transporte serán claves para convertir el acuerdo en una ventaja real.
El pacto EE.UU.-China representa un punto de inflexión en el mercado global de la soja. Si bien abre puertas a mayores ingresos para los agronegocios argentinos, también exige una respuesta rápida y estratégica para aprovechar la coyuntura sin verse atrapados por posibles reversiones de la política comercial internacional.