20/04/2026 12:16 - Internacionales
La tierra volvió a temblar con fuerza en el archipiélago japonés. El 20 de abril de 2026, a las 16:53 hora local (07:53 GMT), un terremoto de magnitud 7,4 a 7,5 sacudió la costa noreste de Japón, activando de inmediato protocolos de emergencia en un país que conoce demasiado bien el dolor que estos eventos pueden causar.
El epicentro se localizó en el océano Pacífico, frente a la prefectura de Iwate, una zona que aún carga con las cicatrices del devastador terremoto y tsunami de Tohoku en 2011, que dejó 18.500 muertos y desaparecidos.
La Agencia Meteorológica de Japón emitió alertas de tsunami para múltiples prefecturas:
Las primeras olas fueron detectadas poco después: 80 cm en el puerto de Kuji y 40 cm en el puerto de Miyako. Aunque menores a las temidas, las autoridades mantuvieron las precauciones.
En un despliegue logístico impresionante, Japón logró evacuar a 171.957 personas en cinco prefecturas afectadas. La organización y rapidez demostrada refleja las lecciones aprendidas tras la tragedia de 2011.
La primera ministra Sanae Takaichi ordenó la evacuación inmediata y conformó un comité de crisis para coordinar la respuesta nacional.
A diferencia del fatídico 2011, este sismo no dejó víctimas fatales. No se reportaron heridos ni daños significativos en viviendas. Los únicos efectos reportados fueron:
Esta positiva coyuntura se debe a la infraestructura antisísmica japonesa, considerada la más avanzada del mundo.
Tras el trauma de 2011, todas las miradas se volvieron hacia las plantas nucleares. La operadora TEPCO confirmó que las centrales Fukushima Daiichi, Fukushima Daini, Onagawa e Higashidori operan sin anomalías.
Los sistemas de refrigeración funcionan correctamente y no se detectaron fugas radiactivas.
Japón registra aproximadamente 1.500 temblores anuales, representando el 18% de la actividad sísmica mundial. Ubicado en el "Cinturón de Fuego del Pacífico", el país ha desarrollado la infraestructura más resiliente del planeta.
Este evento reafirma la importancia de la preparación y la respuesta rápida ante desastres naturales.
El 11 de marzo de 2011, un terremoto de magnitud 9.0 -el más potente registrado en Japón- desencadenó un tsunami con olas de hasta 40 metros. El resultado fue catastrófico: 18.500 muertos y desaparecidos, además del accidente nuclear de Fukushima. Esa tragedia transformó completamente los protocolos de seguridad japoneses, que hoy demostraron su efectividad.
Fuente: Agencias internacionales, Agencia Meteorológica de Japón, TEPCO. Fecha del evento: 20 de abril de 2026.
Alfredo S. Quiroga
Conspiraciones