10/03/2026 11:40 - Internacionales
En medio del conflicto bélico que enfrenta Irán contra Estados Unidos e Israel, cinco futbolistas de la selección femenina iraní tomaron una decisión arriesgada durante la Copa Asiática Femenina disputada en Australia: se negaron a cantar el himno nacional de su país antes de un partido contra Corea del Sur. Este silencio, interpretado como un desafío al régimen islámico en un momento de extrema tensión, activó las alarmas sobre su seguridad.
El ministro australiano del Interior, Tony Burke, confirmó el lunes 9 de marzo de 2026 que las jugadoras recibieron visas humanitarias. "La policía australiana las trasladó a un lugar seguro", declaró Burke, añadiendo que las atletas no son activistas políticas, sino deportistas que buscan estar a salvo.
El gobierno australiano identificó a las cinco mujeres que permanecerán en el país oceánico:
El gesto de no cantar el himno generó una reacción violenta en sectores conservadores de Irán. Un comentarista las calificó de "traidoras en tiempos de guerra", exigiendo un castigo severo. La situación se agravó por el contexto bélico, con Irán bajo ataque y con un nuevo líder supremo, Mojtaba Khamenei, designado recientemente.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, presionó públicamente a través de su red social Truth Social para que Australia otorgara asilo a las deportistas. "Acabo de hablar con el primer ministro australiano Anthony Albanese sobre la selección nacional femenina de fútbol de Irán. Él se está ocupando. De cinco ya se ha ocupado", aseguró Trump, ofreciendo incluso que Estados Unidos las aceptara si Australia no lo hacía.
Esta mediación directa resalta la dimensión internacional del conflicto y la utilización diplomática del deporte en tiempos de crisis.
El incidente ocurrió en un momento crítico para Irán. Tras la muerte del líder supremo Ali Khamenei en ataques estadounidenses e israelíes, su hijo Mojtaba Khamenei fue nombrado nuevo líder, una decisión que Trump calificó de "inaceptable". En este clima, el silencio de las jugadoras fue visto como un acto de protesta de alto riesgo.
El excapitán de la selección australiana, Craig Foster, defensor de derechos humanos, señaló que el equipo tenía "preocupaciones muy razonables y serias por su seguridad". La comunidad iraní en Australia mostró su apoyo en los estadios con banderas del León y el Sol (símbolo pre-revolucionario), aunque la interacción con las jugadoras fue limitada debido al miedo.
El resto del equipo, incluyendo a la entrenadora Marziyeh Jafari, optó por regresar a Irán, expresando su deseo de estar con sus familias y compatriotas, aunque el gobierno australiano les comunicó que también tenían derecho a quedarse.
Fuentes: Deutsche Welle | BBC Mundo
Alfredo S. Quiroga
Conspiraciones