05/03/2026 07:17 - Entretenimiento
A 38 años de su muerte, el misterio sobre las últimas horas de Alberto Olmedo sigue generando interrogantes. El humorista que hizo reír a generaciones enteras protagonizó un final que nadie anticipó.
El 5 de marzo de 1988 amaneció gris en Mar del Plata. Las nubes cubrían el cielo y la lluvia amenazaba caer. A las 7:45 de ese sábado, la Argentina entera perdía a uno de sus ídolos más queridos: Alberto Olmedo, de 54 años, caía al vacío desde el balcón del piso 11 del edificio Maral 39, ubicado frente a Playa Varese.
El humorista que había interpretado al inocente Capitán Piluso en la infancia de millones, que había liderado programas icónicos como No toca botón! (finalizado apenas tres meses antes, en diciembre de 1987), protagonizaba su última función. Sin guion, sin risas.
Pocas horas antes de la tragedia, Olmedo había recibido una noticia que lo había conmovido profundamente: Nancy Herrera, su pareja desde hacía ocho años, le confirmó que estaba embarazada de dos meses. El Negro volvería a ser padre.
En el espejo del departamento, ella había escrito con labial un “Te amo” como bienvenida. Brindaron con champagne. Hubo risas, abrazos, reconciliación tras una relación marcada por altibajos. Nancy era “la mina que quería”, como la definiría él mismo en otras circunstancias.
“Murió en el mejor momento de su vida, con la mina que quería y tomando champagne. Y no babeado en una cama, hecho mierda”, diría Nancy Herrera tiempo después, en unas palabras que resumen la ironía de aquel desenlace.
Lo que pasó después sigue siendo objeto de especulación. Olmedo salió al balcón. El rocío había humedecido la baranda. Cruzó una pierna, se sentó en el borde con el torso desnudo, las botas texanas buscando apoyo en el vacío.
Desde el piso superior, alguien escuchó los gritos desesperados:
—¡Me caigo, mamita, me caigo! ¡Agarrame la pierna!
—¡Yo te agarro, papito, yo te agarro! ¡Pero no puedo! No puedo…
Fueron segundos. Segundos que terminaron con el cuerpo del humorista impactando contra el jardín delantero del edificio. Nancy se desvaneció abrazada a él, gritando: “¿Por qué hiciste esto, Negro? ¡¿Por qué?!”
Olmedo estaba en el pico de su carrera. Realizaba función a sala llena cada noche en el Teatro Tronador de Mar del Plata con la obra “Éramos tan pobres”. El público lo ovacionaba noche a noche. Además, estaba por estrenar la película “Atracción peculiar” junto a su compinche Jorge Porcel, con Beatriz Taibo, Silvia Pérez y Beatriz Salomón en el elenco.
La película llegaría a las salas apenas dos días después de su muerte. El Negro nunca la vio terminada.
La relación entre Olmedo y Nancy Herrera había sido atravesada por crisis, reconciliaciones y escándalos. En los meses previos, ella había protagonizado un romance mediático con Cacho Fontana, íntimo amigo del humorista. El episodio generó tapas de revistas y una profunda depresión en Olmedo.
Como describirían quienes lo conocían: cuando las luces se encendían, Olmedo sonreía; cuando se apagaban, Alberto se ensombrecía.
Alberto Olmedo había nacido en Rosario y se había convertido en el humorista más popular de la televisión argentina. Su personaje del Capitán Piluso marcó la infancia de toda una generación. Participó en más de 20 películas, condujo programas exitosos y llenó teatros con sus shows en vivo.
Su muerte fue un golpe seco para el país. Las risas se apagaron aquel 5 de marzo de 1988. Como escribirían los cronistas de la época: “Desde aquel día, ya nada fue igual. Los argentinos nos quedamos huérfanos de la alegría”.
Alberto Olmedo sigue siendo considerado uno de los humoristas más influyentes de la historia de la televisión argentina. Su estilo irreverente y su capacidad para conectar con el público lo convirtieron en una figura inolvidable.
Fuentes: Esta crónica está basada en testimonios de la época, incluyendo declaraciones de Nancy Herrera y cobertura periodística del suceso. La información sobre las últimas horas del humorista fue reconstruida a partir de registros históricos.
Alfredo S. Quiroga
Conspiraciones