28/02/2026 07:09 - Entretenimiento
Con apenas siete años, su rostro se volvió inolvidable para millones de espectadores alrededor del mundo. Drew Barrymore interpretó a Gertie en E.T., el extraterrestre (1982), la película de Steven Spielberg que se convirtió en uno de los mayores éxitos de la historia del cine. Su ternura natural y sus enormes ojos cautivaron a Hollywood, que rápidamente la etiquetó como la nueva niña prodigio.
Nacida el 22 de febrero de 1975 en Culver City, California, Drew pertenecía a una de las dinastías más legendarias del espectáculo estadounidense. Su padre, John Barrymore, era actor y heredero de un apellido ilustre, pero también de una historia marcada por el alcoholismo y la violencia. Su madre, Jaid Barrymore, actriz y luego su representante, la introdujo desde muy temprana edad en un entorno adulto que terminaría por devorarla.
Lo que parecía un cuento de hadas escondía una realidad mucho más oscura. Mientras otros niños de su edad aprendían las tablas de multiplicar, a los ocho años Drew asistía a las legendarias fiestas del Studio 54, el icónico club neoyorquino símbolo del exceso y la decadencia.
En su libro de memorias Little Girl Lost, escrito tras salir de rehabilitación por segunda vez a los 14 años, reveló cómo ahorraba el dinero del taxi de los rodajes para financiar sus salidas nocturnas y adicciones.
A los 13 años tocó fondo: escapadas de casa, robos y titulares escandalosos que la convertían en la nueva muñeca rota de Hollywood. Fue entonces cuando fue internada durante 18 meses en una institución psiquiátrica, donde vivió lo que describió como un entrenamiento militar, duro pero necesario.
En ese encierro, Drew tomó una determinación radical: emanciparse legalmente de su madre y convertirse en adulta antes de tiempo. Mis padres no me habían enseñado a respetarme; lo aprendí ahí adentro, confesaría años después sobre aquella experiencia transformadora.
Cuando salió, casi nadie confiaba en su recuperación. Parecía un talento desperdiciado demasiado pronto. Pero Drew estaba decidida a demostrar lo contrario: trabajó como moza, limpió baños y aceptó papeles pequeños mientras reconstruía su imagen paso a paso.
A los 17 años regresó al cine con Poison Ivy, interpretando a una adolescente peligrosamente sensual que parecía dialogar con su propia reputación pública. Pero su verdadero renacimiento vendría después: fundó su propia productora, Flower Films, y protagonizó éxitos taquilleros como Jamás besada (1999) y 50 First Dates (2004).
| Película | Año | Significado |
|---|---|---|
| E.T., el extraterrestre | 1982 | Consagración como niña prodigio |
| Poison Ivy | 1992 | Regreso al cine a los 17 años |
| Jamás besada | 1999 | Éxito con su productora Flower Films |
| 50 First Dates | 2004 | Consolidación como estrella de comedia romántica |
En lo personal, atravesó matrimonios breves y relaciones intensas. Pero fue la maternidad la que transformó su perspectiva de vida. Madre de dos hijas, Drew aseguró en múltiples entrevistas que jamás permitiría que ellas crecieran como actrices infantiles. Sabe por experiencia propia que crecer en un set de filmación no es normal y que la fama precoz puede convertirse en una trampa peligrosa.
Hubo un momento en su vida en el que pensó que moriría a los 27 años, sumándose al trágico Club de los 27 de artistas fallecidos prematuramente. No ocurrió. Drew eligió la moderación, el equilibrio y la honestidad brutal sobre su pasado. Decidió contar su historia antes de que otros la contaran por ella.
La historia de Drew Barrymore representa uno de los casos más notables de superación en la industria del entretenimiento. De niña prodigio con adicciones antes de la adolescencia, se transformó en productora, empresaria y madre, demostrando que el pasado no tiene por qué definir el futuro.
Alfredo S. Quiroga
Conspiraciones